CIC Batá reduce la inseguridad alimentaria y promueve la salud nutricional de las familias en Mozambique

La intervención de CIC Batá tenía como objetivo combatir la desnutrición crónica, que es la baja estatura en relación a la edad. Este es el principal problema de nutrición en Mozambique y es causada por la combinación de una ingesta nutricional inapropiada, que se prolonga en el tiempo, y la incidencia continuada de enfermedades infecciosas. Para ello se trató de reducir la inseguridad alimentaria y promover la salud nutricional de las familias, interviniendo para ello en las causas subyacentes: seguridad alimentaria, el cuidado de las madres y niños, así como el acceso a servicios de salud y saneamiento adecuados.

El socio local ha sido la Asociación para el Desarrollo de las Comunidades Rurales (ADCR), cuya misión es promover y facilitar un desarrollo rural participativo para la mejora de la vida de las comunidades rurales. El proyecto, ejecutado durante el período de marzo 2021 a abril 2023, ha contado con financiamiento de la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AACID).

La situación de inseguridad alimentaria de las familias ha transitado a una situación de seguridad alimentaria la mayor parte del tiempo. La calidad de la dieta ha mejorado, teniendo los cereales como alimento predominante, acompañándose de frutas y, aunque en menor medida, algunos lácteos y carne roja. La duración de las reservas de cereales es, en la mayor parte de los casos, de más de 12 meses y no han tenido preocupaciones para acceder a alimento. Las principales fuentes de ingreso se basan en el autoconsumo y la venta de excedentes, incluyendo venta de animales. Por último, las estrategias de supervivencia, cuando han tenido que ser aplicadas, entran dentro de la categoría de estrés y no de crisis como ocurría anteriormente

En el ámbito del aumento de la disponibilidad y acceso a los alimentos locales de alto valor nutritivo, se contrataron dos personas con perfil de técnico agropecuario que han prestado una asistencia técnica permanente a las siete asociaciones agrícolas y seis escuelas de la zona de intervención. En las asociaciones se ha priorizado el trabajo en los campos de demostración de resultados, donde las familias han ido adquiriendo conocimientos de técnicas agroecológicas que posteriormente han puesto en práctica en sus campos individuales de producción.

Se ha facilitado el acceso a riego con la entrega de tubos, reparación de averías de las motobombas que estaban estropeadas a través de un proceso de capacitación y la compra de una para la asociación Rhulane de la comunidad de Chipilimo, que se formó tras la finalización del anterior proyecto y no contaba con este equipamiento esencial para el impulso del proceso productivo a orillas del río Save. Esto se complementó con la adquisición y distribución de diversas semillas de hortalizas, cereales, leguminosas y tubérculos, lo que ha permitido disponer de suficientes semillas en la época de siembra y obtener una producción de casi 111 toneladas de productos variados en la campaña agrícola 2022/2023, última del período de ejecución. Además, la introducción de cultivos de rendimiento como piña, anacardo, yuca y sésamo (este último con especial adherencia por parte de la población joven), permite incrementar la renta de las familias.

Para maximizar el aprovechamiento de la producción agrícola y reducir las pérdidas, que han descendido a un 6,6%, se ha incidido en el procesamiento y la conservación, gracias a las capacitaciones en agroprocesamiento y la promoción del uso de graneros mejorados. Actualmente 32 familias cuentan con este tipo de graneros para la conservación de cereales, lo que contribuye a la reducción de las pérdidas post cosecha.

Además, se ha incrementado la comercialización de excedentes gracias a la organización de varias ferias agrícolas en la sede del distrito, lo que supuso una comercialización de casi 58 toneladas de productos diversos, especialmente hortalizas, en el segundo año. También se ha instalado en Mucambene-Sede un molino para moler cereales, cuya gestión está garantizada por un comité gestor conformado por personal de las asociaciones Navelane Dibine y Lhuvukane, presentes en la comunidad.

Para el impulso de la actividad pecuaria fueron adquiridas cabras y gallinas. Las cabras se entregaron a las siete asociaciones y las gallinas, a título individual, a las personas miembro de los diferentes comités de agua, comités de higiene y saneamiento y grupos de madres. La distribución de gallinas tuvo que ser pospuesta hasta marzo de 2023 por el brote de la enfermedad de Newcastle en el distrito de Massangena, surgida a raíz de la demora en el inicio de la campaña de vacunación obligatoria por el retraso en la llegada de la vacuna al SDAE.

A esto hay que añadir la débil participación de las familias campesinas en dicha campaña, provocando que existan muchas aves sin vacunar y la enfermedad pueda extenderse rápidamente. También fueron adquiridas 2 yunta de bueyes para la asociación Rhulane de Chipilimo, ya las otras asociaciones habían recibido por el proyecto anterior. Además de la labranza de las tierras sirven también para el fomento pecuario. Este fomento pecuario se ha complementado con capacitaciones destinadas a mejorar el manejo sanitario y alimentario por parte de los promotores, incidiendo en la identificación y tratamiento de enfermedades, así como en la preparación de suplementos alimenticios. Esto ha permitido incrementar el porcentaje de ganado bovino que recibe el tratamiento sanitario en el territorio, pues con los recursos limitados del SDAE no es suficiente.

Así mismo se ha llevado a cabo un trabajo de capacitación y revitalización interna de las seis asociaciones que ya habían participado en el proyecto anterior, además de apoyar intensamente en sus primeros pasos a la nueva asociación de la comunidad de Chipilimo, que actualmente ya cuenta con órganos de dirección después de haber celebrado una asamblea constitutiva. Gracias a las capacitaciones en asociacionismo, intercambios de experiencias, encuentros de sensibilización y demás actividades, las asociaciones muestran un avance significativo en la organización del trabajo colectivo en los campos de producción, así como en las dinámicas propias internas de funcionamiento (pago de cuotas, celebración de asambleas, etc.)

Por último, fueron constituidos grupos de ahorro y fondo rotatorio a lo interno de las asociaciones con el objetivo de facilitar el acceso a crédito de las personas. Algunas han comprado animales como cerdos y gallinas para el fomento y posterior venta, otras establecieron negocios, compraron alimentos para eventos especiales, etc. Estos grupos son clave a la hora de proporcionar oportunidades financieras en las comunidades rurales, donde el acceso a crédito bancario es prácticamente nulo.

En relación al ámbito del fomento de los cuidados entre la población, especialmente mujeres e infancia, se han potenciado los conocimientos nutricionales de una parte de las personas de las comunidades. Este proceso inició con el establecimiento de los huertos escolares, apoyados por los técnicos agropecuarios y la participación del alumnado en la construcción de los cercados utilizando material local. Se entregaron diversas semillas y herramientas agrícolas para fomentar el proceso productivo. Utilizando el huerto como herramienta educativa, se sensibilizó sobre nutrición a través de charlas durante el trabajo en los mismos, que incluía la preparación de algunos platos utilizando los productos que se iban cosechando.

Este proceso ha creado una consciencia en el seno del alumnado, no sólo en relación a la importancia de la nutrición sino de la actividad agrícola en sí misma (donde apenas se pueden ver jóvenes por las pocas perspectivas de futuro), dándose el caso de estudiantes que han llevado a la práctica en sus propios hogares lo aprendido en los huertos.

Por otro lado, también se llevaron a cabo varias capacitaciones sobre nutrición a la población de las comunidades, contando del mismo modo con una parte teórica y otra práctica en la que se mostraba la preparación de platos enriquecidos con productos locales. El equipo técnico de ADCR ha realizado una asistencia nutricional a las comunidades, consistente principalmente en visitas domiciliarias y charlas, identificando casos de menores desnutridos y encaminándolos a las instancias pertinentes para atenderlos.

Paralelamente se ha realizado una promoción de la lactancia materna exclusiva en las comunidades de intervención, a través de dos grupos de madres que se han capacitado por el proyecto. El primero atiende a las comunidades de la localidad de Mavúe y el segundo a las comunidades de las localidades de Mucambene y Siqueto. Ambos grupos dieron numerosas charlas en los centros de salud y centros comunitarios, además de realizar visitas domiciliarias.

Además, se ha apoyado la realización de brigadas móviles por parte de los centros de salud, permitiendo que a las comunidades llegasen los servicios de vacunación a menores de dos años, seguimiento del estado nutricional, consultas prenatales y de planificación familiar, consultas rutinarias para patologías crónicas, servicio de farmacia y charlas de sensibilización para prevención y control de la pandemia de COVID-19. Todo ello ha permitido incrementar el acceso de la población a la salud.

Por otro lado, se ha llevado a cabo un proceso de sensibilización en las comunidades sobre cuestiones de género, con el objetivo de incrementar el conocimiento de las personas y establecer las bases sobre las que comenzar a desmontar el sistema patriarcal imperante.

Además de capacitaciones sobre género a todas las comunidades, se realizaron charlas de sensibilización sobre violencia basada en género, uniones forzosas, embarazos precoces y salud sexual reproductiva en espacios comunitarios y escuelas, interviniendo los grupos de teatro del oprimido que se han creado como herramienta de facilitación para exponer y tratar estos temas tan sensibles. Para este proceso también se han creado los comités comunitarios de protección a la mujer y la infancia en las tres localidades, grupos reconocidos legalmente encargados de la protección a grupos vulnerables de las comunidades.

Además, se ha apoyado la alfabetización de adultos, especialmente de mujeres, mediante la adquisición de material didáctico y el pago de subsidios a las personas que llevaban a cabo la formación. En 2021 participaron un total de 123 personas (103 mujeres y 20 hombres), de las que han finalizado exitosamente el 93%; en 2022 se contó con 113 personas (97 mujeres y 16 hombres), aprobando el 87,5%. Gracias a las clases de alfabetización, en la comunidad de Matsondzoene se ha conseguido establecer una clase permanente de enseñanza primaria con un profesor, algo que no ocurría hacía más de dos años.

 

Respecto a la mejora de las condiciones de agua y saneamiento, la gran dificultad ha sido encontrar una persona con ese perfil que aceptase ir a trabajar a la zona de intervención, no habiéndolo conseguido hasta el mes de febrero de 2022. Mientras tanto se contó con la colaboración de un técnico de agua y saneamiento que trabaja en otro proyecto de ADCR en Machaila, en el vecino distrito de Mapai.

Gracias a esta persona se pudo reparar en el primer año la bomba manual de la comunidad de Matsondzoene, así como el sistema multiusos con paneles solares de la comunidad de Nhamadjio, que llevaba estropeado desde hacía más de un año y que ni el propio SDPI había podido reparar. Una vez contratado el técnico del proyecto, se llevó a cabo la reparación de 5 fuentes de agua con bomba manual en las comunidades de Mucambene-Sede, Matambudje y Siqueto. Estas intervenciones han llevado aparejadas la reactivación de los comités de gestión de agua correspondientes, quienes han participado en todo el proceso de reparación, sirviéndoles de práctica de la teoría aprendida en las capacitaciones.

De otro lado, se han reactivados los comités de higiene y saneamiento, los cuales han llevado a cabo una sensibilización sobre buenas prácticas de higiene y saneamiento a través de charlas en las comunidades y escuelas siempre contando con el apoyo del técnico.

También se realizó un intenso trabajo de promoción para la construcción y uso de letrinas mejoradas, que dio como resultado la construcción de 6 letrinas en los centros comunitarios y otras 91 por familias en sus terrenos. Esto ha permitido el incremento del acceso a saneamiento básico en las comunidades, uno de los principales desafíos para reducir las enfermedades relacionadas con malos hábitos higiénicos.

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