
La Coordinadora Andaluza de Organizaciones No Gubernamentales de Desarrollo (CAONGD) ha remitido hoy una CARTA a Juan Manuel Moreno Bonilla ante la posibilidad de que la cooperación para el desarrollo sea usada como moneda de cambio (como ya ha ocurrido en Extremadura y Aragón) en un posible pacto entre el Partido Popular y Vox para la formación de gobierno en la Junta de Andalucía.
Este es el contenido de la carta:
Excmo. Sr. D. Juan Manuel Moreno Bonilla
Presidente de la Junta de Andalucía
Andalucía, 2 de junio de 2026
Estimado presidente. Querido Baltasar:
Este año queremos escribirle una carta distinta. No una carta institucional ni una petición formal. Queremos escribirle una carta de Reyes.
El pasado 5 de enero, miles de niñas y niños andaluces le vieron recorrer las calles de Sevilla como el Rey Mago que lleva ilusión, esperanza y generosidad. Aquel día habló usted de magia. De momentos especiales. De alegría compartida. Y creemos que esos valores son demasiado importantes como para quedarse únicamente en una noche de enero.
Hoy le escribimos desde otro lugar, pero con la misma convicción con la que tantas personas, pequeñas y mayores, escriben cada año sus cartas a los Reyes Magos: porque todavía creemos que las decisiones importantes dicen quiénes somos como pueblo.
Desde la Coordinadora Andaluza de Organizaciones No Gubernamentales para el Desarrollo (CAONGD), que agrupa a decenas de organizaciones y miles de personas comprometidas con la solidaridad internacional, queremos pedirle algo sencillo y profundo a la vez: que Andalucía no pierda su humanidad.
En estas semanas, nuestra comunidad afronta una negociación política decisiva. Y existe una preocupación legítima y creciente: que Andalucía repita acuerdos recientes firmados en otras comunidades autónomas en los que la cooperación internacional ha sido utilizada como moneda de cambio para alcanzar pactos de gobierno.
Le pedimos que se desvincule de esta estrategia para contentar a quienes desprecian la solidaridad, niegan los derechos humanos y alimentan discursos de odio. Ya hemos visto precedentes dolorosos en Extremadura, Aragón y también en Sevilla: recortes, ataques a organizaciones sociales y cuestionamientos constantes a políticas que, lejos de ser un gasto, son una apuesta por la vida y la dignidad humana.
Ya ocurrió en Andalucía en 2019, cuando el primer acuerdo de investidura entre PP y Vox incluyó medidas para ralentizar las ayudas de cooperación. Hoy, siete años después, las exigencias son todavía más explícitas. Y también más graves.
Andalucía merece otra cosa. Nuestra tierra sabe lo que significa emigrar, sufrir desigualdades y buscar oportunidades lejos de casa. Somos frontera sur de Europa. Desde nuestras costas contemplamos cada día historias de personas que huyen de guerras y persecución y de personas que buscan construir una vida mejor. Y precisamente por ocupar ese lugar entre continentes, Andalucía tiene también una responsabilidad ética especial: elegir siempre la humanidad frente al miedo.
En estas semanas, nuestra comunidad afronta una negociación política decisiva. Y existe una preocupación legítima y creciente: que Andalucía repita acuerdos recientes firmados en otras comunidades autónomas en los que la cooperación internacional ha sido utilizada como moneda de cambio para alcanzar pactos de gobierno.
Le pedimos que se desvincule de esta estrategia para contentar a quienes desprecian la solidaridad, niegan los derechos humanos y alimentan discursos de odio. Ya hemos visto precedentes dolorosos en Extremadura, Aragón y también en Sevilla: recortes, ataques a organizaciones sociales y cuestionamientos constantes a políticas que, lejos de ser un gasto, son una apuesta por la vida y la dignidad humana.
Ya ocurrió en Andalucía en 2019, cuando el primer acuerdo de investidura entre PP y Vox incluyó medidas para ralentizar las ayudas de cooperación. Hoy, siete años después, las exigencias son todavía más explícitas. Y también más graves.
Andalucía merece otra cosa. Nuestra tierra sabe lo que significa emigrar, sufrir desigualdades y buscar oportunidades lejos de casa. Somos frontera sur de Europa. Desde nuestras costas contemplamos cada día historias de personas que huyen de guerras y persecución y de personas que buscan construir una vida mejor. Y precisamente por ocupar ese lugar entre continentes, Andalucía tiene también una responsabilidad ética especial: elegir siempre la humanidad frente al miedo.
Vivimos además un momento internacional extremadamente grave. Naciones Unidas alerta del crecimiento de los conflictos armados, del hambre, de las crisis humanitarias y de los desplazamientos forzados en todo el mundo. Gaza, Sudán, Ucrania, el Sahel y tantos otros territorios nos recuerdan cada día que el sufrimiento humano no deja de crecer.
Por eso hoy queremos pedirle que cuide la cooperación internacional andaluza.
Que cuide una política pública reconocida en nuestro Estatuto de Autonomía y construida durante décadas gracias al consenso social y político de Andalucía. Una labor que forma parte de la expresión de la mejor identidad andaluza y es motivo de orgullo para nuestra comunidad.
Le pedimos que cuide también la educación para la ciudadanía global, porque la cooperación no solo salva vidas: también educa en solidaridad, pensamiento crítico y convivencia democrática. En un tiempo lleno de desinformación, noticias falsas y discursos de odio, necesitamos más que nunca educar en empatía, derechos humanos y justicia global.
Hace apenas un año, Sevilla acogió la IV Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo de Naciones Unidas, donde usted defendió públicamente la importancia de la cooperación, del desarrollo sostenible y del compromiso entre territorios y pueblos. También el programa electoral del Partido Popular de Andalucía recoge expresamente el compromiso con la cooperación internacional y la Agenda 2030.
Por eso apelamos hoy a la coherencia, pero sobre todo a algo más sencillo y más importante: a la humanidad.
Los Reyes Magos representan la capacidad de mirar a quienes más necesitan esperanza. Y hoy, en un mundo atravesado por guerras, hambre y desigualdades crecientes, millones de personas necesitan precisamente eso: que quienes gobiernan no les den la espalda.
Nuestro deseo para Andalucía es sencillo. Que siga siendo una tierra solidaria. Que no permita que el odio y la indiferencia entren en las instituciones. Que siga tendiendo la mano. Y que nunca olvide que la cooperación internacional no habla solo de otros países. Habla también de quiénes somos.
Porque usted, que pudo vivirlo desde un lugar tan especial, sabe que no es cuestión de un día: en Andalucía, la solidaridad es nuestra magia.
Atentamente,
Coordinadora Andaluza de ONGD (CAONGD)