Nueva guardería para 300 niños y niñas saharauis gracias a la cooperación andaluza

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Los niños y niñas de la daira de L-mesid del campamento de refugiados saharaui de Bojador ya pueden pasar el día cuidados y motivados gracias a la solidaridad andaluza.

Diseñada por arquitectos saharauis formados en Argelia y coordinados por la arquitecta jerezana Charo Escobar, la guardería, de unos 200 metros cuadrados, ha sido decorada por graduadas de la Escuela Saharaui de Artes.

El ministro de Educación de la República Saharaui, Mohamed Moulud, inauguró oficialmente esta tarbia, que lleva el nombre del mártir Sid Ahmed Salem Brahim, y fue recibido por medio centenar de niños y niñas.

El presupuesto de licitación de la guardería, 40.000 euros, ha sido aportado por la Agencia Andaluza de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AACID) y su construcción se ha realizado en seis meses para atender las necesidades de la daira de L-mesid, en la que hay 300 niños en edad preescolar. El proyecto realizado por Asociación de Amistad con el Pueblo Saharaui de Sevilla (AAPSS) finalizó el pasado septiembre y hoy se aprovecha la presencia del presidente de esta organización en los campamentos con motivo de la celebración de ARTifariti para este acto inaugural.

El ministro de Educación agradeció a la Junta de Andalucía y a la AAPSS su colaboración para sacar adelante proyectos de educación en los campamentos de refugiados y formar a saharauis que tienen todo el futuro por delante.

Para Fernando Peraita, presidente de la asociación sevillana “es maravilloso que funcione una guardería como esta, que formará a nuevas generaciones de saharauis mejor que a las anteriores; estamos muy satisfechos de ver a unos niños felices, que van a estar cuidados y educados”.

Si los niños y niñas mostraban su felicidad rodeados de las divertidas pinturas que decoran las paredes de su nuevo lugar de aprendizaje y divertimiento, quienes mostraban una alegría enorme eran las madres.

Manuba, enfermera del hospital local y que tiene dos hijos que van a este centro, dijo que su pequeño “esta aquí mejor que en casa jugando con la tierra y las cabras; aprenderá a leer y escribir en esta guardería tan bonita”.

La madre de otro pequeño, Didi, de 5 años, comentó que su hijo ya no quería salir allí. “Es un sitio muy, muy bonito”, exclamó con satisfacción mientras retenía al pequeño, que quería volver a ver las paredes con dibujos.