La CAONGD interviene en el Parlamento Andaluz para valorar el proyecto de Ley de Presupuestos 2018

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El presidente de la CAONGD, Héctor Rivero, compareció ayer ante la Comisión de Hacienda y Administración Pública del Parlamento de Andalucía para valorar el tratamiento de la cooperación para el desarrollo en la Ley de Presupuestos de 2018. Éste es el contenido de su intervención:

“Quisiera, antes que nada, agradecer a esta Comisión de Hacienda y Administración Pública que por cuarto año consecutivo haya invitado a la Coordinadora Andaluza de ONGD a comparecer en sede parlamentaria y así poder traer la voz de las 323.803 socias, las 5.988 voluntarias y las 1.137 personas que trabajamos en las 71 0rganizaciones socias de la Coordinadora. Datos estos que reflejan la situación de un sector del movimiento asociativo andaluz que, a pesar de la crisis, ha mantenido fuerte su apoyo social.

En este sentido, hay que destacar que, en momentos muy duros, la ciudadanía andaluza no sólo mantuvo su compromiso con las personas más vulnerables, sino que incluso se esforzó aún más por reforzarlo.

Contrasta esta firmeza de la ciudadanía con la actitud de nuestras administraciones públicas, que temerosas frente a los discursos de algunos, más basados en sus propios deseos que en la realidad de los datos, creyeron que el apoyo a las políticas de cooperación sería mal visto por la ciudadanía y maltrataron y siguen maltratando esta política pública.

Primero, en los años más fuertes de la crisis financiera, recortando en Cooperación Internacional por encima de la media de los recortes sufridos por el resto de políticas públicas.

Luego, cuando los niveles presupuestarios se han ido recuperando, la política de cooperación internacional se financió con aumentos presupuestarios insuficientes para mantener en términos porcentuales su mermada financiación anual; no hablemos ya para cumplir con los compromisos presupuestarios recogidos en el Plan Andaluz de Cooperación para el Desarrollo 2015-2018.

Señorías, el próximo es el último año de ejecución de dicho plan y con las previsiones del Proyecto de Ley de Presupuestos para 2018 podemos ya afirmar que se van a incumplir los compromisos presupuestarios recogidos en él.

Para nosotras es muy frustrante ver que la financiación prevista para 2018 suponga, en el mejor de los casos, apenas un 0’19% del presupuesto, muy lejos del 0’55% previsto en el PACODE para el año próximo.

Pero más allá de ese dato, nos preocupa mucho que la tendencia en los años de vigencia del Plan, lejos de suponer un avance hacia el cumplimiento de los compromisos presupuestarios, haya significado incluso un ligero retroceso, lo que ha ido provocando los problemas que expondré más adelante.

Y es una verdadera lástima, señorías, que se siga maltratando una política pública que ha hecho de Andalucía un referente nacional e internacional.

Ser un referente nacional, desgraciadamente, es sencillo, visto el desolador panorama en otras Comunidades Autónomas y, sobre todo, en comparación con la práctica desaparición de la Política Exterior y de Cooperación del Gobierno Central.
A pesar de todo, sería injusto no reconocer que en Andalucía se ha mantenido una política de cooperación activa, que se ha dotado de un documento de planificación y que ha permitido a las ONGD seguir trabajando tanto en los países del Sur como en la propia Comunidad Autónoma.

Como reconocimiento a ello, La Coordinadora de ONGD de España y la Red de Coordinadoras Autonómicas, junto a otros movimientos sociales de amplio espectro han elegido la ciudad de Málaga para celebrar en octubre de 2018 un encuentro multisectorial al que hemos llamado Quórum Global.

Además, la política de cooperación internacional ha hecho también de Andalucía un referente internacional. Prueba de ello, entre otras cosas, es el FORO ESPAÑA-AMÉRICAS: El rol de la sociedad civil en la erradicación sostenida del trabajo infantil y la protección del adolescente trabajador, que la Iniciativa Regional de la OIT y la AACID van a organizar, conjuntamente con la CAONGD, los próximos 8 y 9 de noviembre, y que contará con la presencia del Premio Nobel de la Paz 2014, el Sr. Kailash Satyarthy y del Ministro de Trabajo de Méjico, el Sr. Navarrete Prida, además de organizaciones sociales de España y las Américas.

Pero el prestigio que se gana con años de trabajo constante se puede perder rápidamente si descuidamos las herramientas que nos llevaron a conseguirlo. Y justo esa es la situación en la que nos encontramos hoy.

Hoy, con un presupuesto en retroceso, vemos cómo nuestra política de cooperación internacional se ha estancado, incapaz de desarrollar el propio PACODE, ni de sacar adelante nuevas iniciativas, ni de atender debidamente a las necesidades del sector.

Con una AACID infradotada de personal, víctima de una tasa de reposición absolutamente insuficiente, nos enfrentamos a una situación de bloqueo administrativo por culpa de una interpretación rigorista de la normativa reguladora de subvenciones que no se adapta a las especificidades del sector y que fue declarada lesiva para el derecho de los administrados por el Defensor del Pueblo Andaluz en dictamen de junio de 2014.

La suma de estos tres elementos, infradotación de la AACID, normativa inadecuada e interpretación lesiva, está provocando un grave perjuicio a las ONGD andaluzas y a sus socias locales, pues se retrasa el inicio de los proyectos sin fechas ciertas, lo cual impide una mínima planificación del trabajo. Además, estos retrasos implican que las actividades, en demasiadas ocasiones, tienen que ser llevadas a cabo en circunstancias muy diferentes a como se identificaron originalmente los proyectos, poniendo en riesgo la eficacia de la ayuda y limitando sus impactos. Hay que decir que esta situación está también afectando a otros actores de cooperación, como las Universidades.

Pero a pesar de los pesares, las ONGD somos obstinadas y seguimos planteándonos retos de futuro que me gustaría compartir con sus señorías:

El primer reto que tenemos por delante es combatir la desigualdad obscena en la que vivimos.

El pasado 17 de octubre, Día Internacional para la Erradicación de la Pobreza, en un acto con la Comisión de Igualdad y Políticas Sociales de este Parlamento, se hizo entrega del Manifiesto elaborado a los representantes de los cinco Grupos Parlamentarios, quienes firmaron pidiendo más políticas públicas sociales de protección e inclusión; más ayuda al desarrollo y acción humanitaria; y una justicia fiscal para la redistribución de la riqueza.

Esperamos que lo que firmaron sus compañeras se vea reflejado también en el trabajo de esta Comisión.

Frente a estas situaciones de desigualdad, puedo decirles que las ONGD andaluzas están desarrollando cada vez más una importante de acción social en Andalucía, donde estamos también representados en la Mesa del Tercer Sector. De hecho, según el último informe del trabajo de nuestras ONGD socias, más de la mitad trabajan en áreas como infancia, educación, desempleo, migrantes o asentamientos chabolistas, en una labor que podríamos llamar ‘Cooperación Sur-Norte’ en la que lo aprendido durante años de trabajo en los países del Sur se está poniendo al servicio de nuestros convecinos más vulnerables.

Por otro lado, la Educación para el Desarrollo impulsada por ONGD especialistas en temáticas como equidad de género, derechos humanos, medioambiente o educación popular, realizan una labor importante en el asesoramiento, acompañamiento y formación de la comunidad educativa andaluza, caminando de la mano hacia un modelo educativo transformador, que ponga a las personas en el centro y promueva el espíritu crítico y la movilización social desde la escuela y otros espacios de educación no formal.

El segundo reto al que tenemos que hacer frente es la implementación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Como saben, en 2015 los ODS sustituyeron a los Objetivos de Desarrollo del Milenio que marcaron la agenda de desarrollo entre el año 2000 y el 2015. Entre otras diferencias de calado, destaca que por primera vez la agenda de desarrollo no está pensada únicamente para los países del Sur, sino que nos interpela a todas y obliga a todos los gobiernos, nacional, autonómicos o locales, a diseñar una estrategia propia de consecución de los Objetivos marcados.

También en esta materia vamos tarde y es necesario un impulso político y presupuestario para cumplir nuestros compromisos internacionales.

Un tercer reto que tenemos planteado es ver cómo desde Andalucía podemos atender la creciente demanda de ayuda de emergencia.

Largos y graves conflictos bélicos como los de Siria o Yemen; crisis medioambientales cada vez más frecuentes, consecuencia del cambio climático, como las sequías en África Subsahariana; o fenómenos meteorológicos extremos, como la sucesión de potentes huracanes en el Caribe el mes pasado, nos demandan un procedimiento rápido, ágil y flexible para atender estas situaciones de crisis.

Desde el año pasado la CAONGD está trabajando con la AACID en el diseño de un mecanismo de acción frente a Emergencias, que tenga un fuerte sello andaluz y que aproveche las potencialidades de las organizaciones locales, en la línea de las conclusiones de la Cumbre Humanitaria Mundial celebrada en 2015 en Estambul.

Sin un mayor esfuerzo presupuestario, mucho nos tememos que todo este trabajo se quede en papel mojado.

Un cuarto reto que tenemos pendiente es la elaboración de un nuevo PACODE. Como dije antes, el actual finaliza el año que viene, por lo que nos toca evaluar lo que se ha hecho, corregir los errores, impulsar los aciertos y adaptar nuestro trabajo a los nuevos tiempos, siempre cambiantes.

Esperamos que la elaboración de un nuevo PACODE sea la oportunidad para recuperar el impulso político y volver definitivamente a la senda del cumplimiento de los compromisos presupuestarios intermedios que culminen con el logro del objetivo del 0’7.

Por último, pero en absoluto menos importante, tenemos el reto de dar una respuesta justa al fenómeno de las migraciones de seres humanos.

Esto no exige un doble esfuerzo: por un lado, poner en marcha decididas medidas de cooperación internacional que permitan a las poblaciones del Sur un nivel de vida digno en sus propios territorios, frenando esta sangría humana que está descapitalizando países enteros que ven marchar hacia el Norte a buena parte de su mejor juventud.
Por otro lado, una respuesta justa al fenómeno migratorio nos obliga a una aplicación efectiva del derecho de asilo y refugio, desde la óptica de la protección de los Derechos Humanos.

Para ello, hay que abrir vías seguras que permitan acceder a protección internacional a demandantes de asilo y refugio sin obligarles a jugarse la vida en un Mar Mediterráneo, antaño cuna de civilizaciones y hoy convertido en la fosa común más grande del mundo.

Como ven no son pocos, ni pequeños, los retos a los que nos enfrentamos, por eso necesitamos que se corrijan las previsiones cicateras del Proyecto de Ley de Presupuestos para 2018 en lo que atañe, sobre todo, al Programa 82B.
El año pasado comparecí ante esta Comisión esperanzado, pues antes de llegar a esta sala me había reunido con los cinco Grupos Parlamentarios y todos ellos se comprometieron a hacer lo que estuviese en sus manos para enmendar el presupuesto.

Uds. mismos me dijeron algo parecido al terminar mi intervención, pero a la hora de la verdad sólo los Grupos Parlamentarios de Izquierda Unida y PODEMOS presentaron sendas enmiendas que no fueron aprobadas.
Aprovecho la ocasión para agradecer a estos Grupos su disposición a corregir la injusticia que se está cometiendo con la política de cooperación internacional.

Hoy, apenas un año después, comparezco ante esta Comisión con un ánimo más sombrío, temiendo que se conviertan en dolorosa realidad las palabras de Rafael Sánchez Ferlosio:

‘Volverán más años malos
Y nos harán más ciegos’

En sus manos, y no en la suerte, está cambiar lo que parece ya escrito en piedra.

Muchas gracias”.