'La garantía efectiva de los derechos sexuales y reproductivos en Europa'. Declaración ante la Conferencia de Alto Nivel de Zaragoza

Con motivo de la Conferencia de Alto Nivel sobre “La garantía efectiva de los derechos sexuales y reproductivos en Europa”, que se celebra el próximo 28 de septiembre en Zaragoza, nos sumamos a la siguiente declaración de las organizaciones de la sociedad civil.

En vísperas de la Conferencia de Alto Nivel sobre “La garantía efectiva de los derechos sexuales y reproductivos en Europa”, organizada en el marco de la Presidencia española del Consejo de la UE, las organizaciones abajo firmantes instamos a los Estados miembros de la Unión Europea a adoptar una postura firme y unos compromisos concretos para la defensa de los valores de la UE, entre ellos la salud y los derechos sexuales y reproductivos (SDSR).

Con el final del actual periodo de mandato en las instituciones de la UE y las elecciones europeas del próximo año, este es un momento clave para que la Unión Europea reflexione sobre la dirección que quiere tomar, los valores que debe salvaguardar y las acciones que debe emprender para defenderlos. Ningún Estado miembro ha aplicado plenamente los valores fundamentales en los que se basa la UE: el Estado de derecho, la democracia, los derechos humanos, incluidos los derechos de las mujeres y las personas LGBTI, y la igualdad -con especial atención a la igualdad de género-, de acuerdo con el Índice del EIGE. Debido a una amplia diversidad de barreras jurídicas, políticas, económicas, sociales y culturales, la salud y los derechos sexuales y reproductivos están lejos de hacerse realidad en la Unión Europea y en el mundo; y el acceso a estos derechos, especialmente el aborto, varía enormemente tanto entre los Estados miembros de la UE como dentro de ellos.

Desafíos como la pandemia del COVID, la guerra en Ucrania y la crisis climática han creado una incertidumbre sin precedentes sobre nuestro futuro común y han exacerbado las desigualdades existentes, especialmente para las personas que más sufren dichas desigualdades, en particular las mujeres y las niñas en toda su diversidad. A estos retos hay que añadir el incremento de movimientos antiderechos y antigénero en todo el mundo, que supone una amenaza real a la democracia y los derechos humanos, y específicamente a la igualdad de género y la salud y los derechos sexuales y reproductivos. Estamos viendo cómo varios Estados miembros no tienen voluntad política para salvaguardar estos derechos, y cómo mientras unos adoptan avances, otros establecen retrocesos en derechos de las mujeres conquistados con esfuerzo, violando el principio de no regresión y adoptando legislación contraria a los valores de la Unión Europea. Algunos Estados miembros imponen duras restricciones al derecho al aborto, restricciones que constituyen graves violaciones de los derechos humanos de la mujer, incluido el derecho a no ser torturada y a la vida. Algunos están, incluso, procesando judicialmente a mujeres por abortar o por ayudar a otras a hacerlo. Esto es totalmente inaceptable en la Unión Europea en 2023.

La salud y los derechos sexuales y reproductivos son derechos humanos; son un requisito fundamental para hacer realidad la igualdad de género y el derecho a vivir sin violencia, son esenciales para la salud y están intrínsecamente ligados a la democracia y el Estado de derecho. Su violación constituye una discriminación basada en el género y, más allá, una forma de violencia de género; una violación de los derechos humanos. La salud y los derechos sexuales y reproductivos están relacionados con múltiples derechos humanos consagrados en la legislación internacional y europea, incluida la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE, el Convenio Europeo de Derechos Humanos (CEDH) y la jurisprudencia del Tribunal Europeo de Derechos Humanos; y tal como se establecen en el Informe del Parlamento Europeo sobre la salud y los derechos sexuales y reproductivos. Estos derechos también están reconocidos por los órganos y organismos expertos de las Naciones Unidas, como la CEDAW, la OMS y el UNFPA, y en los documentos internacionales sobre derechos humanos con los que la UE ya se ha comprometido, entre ellos el Programa de Acción de la Conferencia Internacional sobre la Población y el Desarrollo (CIPD), la Declaración y Plataforma de Acción de Beijing y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. En consonancia con estos compromisos universales, así como con los compromisos externos de la UE, asumidos en particular en el Consenso Europeo sobre Desarrollo y en el Plan de Acción de Género III, la Unión Europea debe ser coherente y defender también la salud y los derechos sexuales y reproductivos dentro de sus fronteras. Los Estados miembros tienen la responsabilidad y la obligación de garantizarlos como derechos humanos, y la UE tiene un papel que desempeñar para defenderlos.

La salud y los derechos sexuales y reproductivos son una apuesta europea común, y la UE debe tener un enfoque unificado para garantizar la igualdad de acceso pleno a ellos y debe actuar para que todas las personas, en Europa y en todo el mundo, puedan disfrutar de los mismos derechos y llevar una vida libre y segura, sin discriminación ni violencia de ningún tipo. Las instituciones de la UE y los Estados miembros tienen la responsabilidad de promover y apoyar el bienestar general, así como la salud, la seguridad y la vida de las personas. Hacemos un llamamiento a las y los líderes de la Unión Europea para que se comprometan firmemente a apoyar la plena realización de la salud y los derechos sexuales y reproductivos, incluido el derecho al aborto, en la UE.

Concretamente, instamos a los Estados miembros a:

  • Afirmar que la salud y los derechos sexuales y reproductivos están en el núcleo de los valores fundamentales de la UE como derechos humanos, y que constituyen un requisito previo para la igualdad de género, la libertad y la democracia; y que se afirme, como mínimo, a través de una declaración política de alto nivel.
  • Apoyar la inclusión del derecho al aborto en la Carta de los Derechos Fundamentales de la UE.
  • Apoyar la renovación del mandato de un/a Comisario/a Europeo/a, y la creación de un Grupo deTrabajo del Consejo, dedicados a la igualdad.
  • Apoyar la renovación de la Estrategia para la igualdad de género de la UE, que debe incluir todos los aspectos vinculados con la salud y los derechos sexuales y reproductivos y la educación sexual integral.
  • Comprometerse a la armonización de normas entre los Estados miembros de la UE tomando como referencia las más avanzadas; hacerlo a través, especialmente, de la continuidad del intercambio de buenas prácticas en salud y derechos sexuales y reproductivos mediante el Programa de Aprendizaje Mutuo sobre Igualdad de Género.
  • Utilizar los mecanismos existentes o crear uno para vigilar y condenar inequívocamente cualquier medida regresiva en materia de salud y derechos sexuales y reproductivos e igualdad de género adoptada por los Estados miembros de la UE, en los términos más enérgicos posibles y al más alto nivel político.
  • Establecer un mecanismo de protección y apoyar política y financieramente a las organizaciones de la sociedad civil y a las personas defensoras de los derechos humanos de las mujeres y de la salud y los derechos sexuales y reproductivos en la UE.
  • Intensificar los esfuerzos y la financiación para la aplicación plena, efectiva y acelerada del Programa de Acción de la CIPD y la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible.
  • Defender una política exterior feminista en toda la UE que incluya la salud y los derechos sexuales y reproductivos.
  • Comprometerse a eliminar todas las barreras que impiden el ejercicio de la salud y los derechos sexuales y reproductivos, y adoptar las medidas necesarias para garantizar el acceso de todas las personas, especialmente las más marginadas, a toda la variedad de servicios y recursos relacionados con estos derechos.
  • Comprometerse a establecer medidas para garantizar que la negativa de profesionales de la salud a brindar atención no suponga una limitación del ejercicio del derecho al aborto.
  • Comprometerse a aplicar medidas para abordar el acoso a las mujeres que necesitan interrumpir su embarazo.
  • Proporcionar a todos/as los/as jóvenes una educación sexual integral basada en la evidencia, de manera que cuenten con las habilidades necesarias para decidir libre y responsablemente sobre su sexualidad.

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