Condenamos el asesinato de la activista hondureña Lesbia Yaneth Urquía

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La Coordinadora de ONG para el Desarrollo condena firmemente el asesinato de la defensora de los derechos socioambientales hondureña Lesbia Yaneth Urquía. Nos sumamos a los numerosos movimientos sociales hondureños y de todo el mundo que exigen una investigación inmediata que garantice que se hace justicia. Mostramos nuestro apoyo y solidaridad con su familia Lesbia, con las organizaciones sociales y el pueblo hondureño.Urquía tenía 49 años, dos hijas y un hijo y formaba parte de COPINH (Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras) desde 2009.  Con una amplia trayectoria en la defensa de los bienes comunes, el territorio y los derechos de los pueblos indígenas, se oponía a la privatización de los ríos de la región de la Paz y a la construcción de la presa hidroeléctrica Aurora I del municipio de San José.

Cuatro meses después del asesinato de Berta Cáceres y a tres meses de la muerte violenta del activista Nelson García, el comunicado de COPINH califica el asesinato de  Lesbia Yaneth como “un feminicidio político que busca callar las voces de las mujeres que con coraje y valentía defienden sus derechos en contra del sistema patriarcal, racista y capitalista, que cada vez más se acerca a la destrucción de nuestro planeta”.

Honduras, el país del mundo más peligroso para defensores medioambientales

Según el Informe “¿Cuántos más?” de Global Witness, Honduras -con  111 personas asesinadas de 2002 a 2014- es el país del mundo más peligroso para los defensores y defensoras de los derechos medioambientales.

El aumento de la persecución, amenazas y asesinatos de quienes defienden el medioambiente está incrementando en aquellos países en los que actúan empresas agroindustriales, hidroeléctricas o mineras. Más de dos personas son asesinadas cada semana por defender sus ríos, sus montañas y sus campos frente a la explotación y la violación de derechos humanos.

Por todo ello, recordamos que:

Urgen políticas supranacionales que pongan freno a este tipo de prácticas; que obliguen a las empresas al cumplimiento firme de los derechos humanos; a proteger el medio ambiente y cumplir reglas del trabajo decente.

Urgen políticas que protejan el planeta que habitamos y que pongan freno al expolio sin límites de nuestros bienes comunes; que maltratar nuestra casa común tenga consecuencias legales.

Urgen políticas nacionales e internacionales que garanticen protección a las personas que defienden los derechos humanos y que se juegan la vida a diario.