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Casa de los Niños: Save the Children propone implantar en Andalucía el modelo para atender a las niñas y niños víctimas de abuso sexual

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Save the Children propone implantar en Andalucía el modelo Casa de los Niños para atender a los niños y niñas víctimas de abuso sexual y evitar así que la comunidad se quede atrás en políticas de protección a la infancia. La organización sugiere que sea la Dirección General de Infancia de la Junta de Andalucía quien lidere la implantación y funcionamiento de este proyecto, pero actuando de forma coordinada con el resto de actores implicados.

El objetivo de la Casa de los Niños o Barnahus es evitar que el niño o niña tenga que revivir el abuso sexual a través de múltiples declaraciones y, a su vez, ofrece un entorno amigable y respetuoso con sus necesidades, situando al menor en el centro de la intervención y teniendo todos los recursos bajo el mismo techo.

Para Save the Children, los fondos europeos de reconstrucción son una oportunidad para impulsar un proyecto piloto de Casa de los Niños en Andalucía, dado que el reglamento de gestión de dichos fondos exige a los Estados y comunidades autónomas implementar políticas de infancia con vocación duradera, como lo es este modelo, el cual está basado en la evidencia y ha demostrado que funciona allí donde se ha puesto en marcha, reduciendo los plazos judiciales y aumentando las condenas a los agresores.

El director de Save the Children en Andalucía, Javier Cuenca, compareció ayer por la tarde en la Comisión de Infancia del Parlamento andaluz para presentar el modelo Casa de los Niños como una oportunidad para mejorar el sistema de atención, que ya se está implementando o valorando en otras comunidades, como Cataluña, Cantabria o Comunidad valenciana.

Según la organización, a pesar de que Andalucía cuenta con uno de los sistemas mejor diseñados para luchar contra los abusos sexuales hacia la infancia a nivel estatal, hay todavía mucho campo de mejora para garantizar una política de protección integral que sea capaz de abordar los abusos sexuales en todas sus dimensiones y que guíe hacia una respuesta eficaz. De media los niños y niñas víctimas de este tipo de violencia tienen que contar lo que les ha pasado tres veces a diferentes personas en diferentes lugares a lo largo de varios años.

“Poseemos el marco adecuado para conseguir que la Casa de los Niños sea una realidad en Andalucía: la nueva Ley de Infancia y Adolescencia. Además, tenemos la oportunidad de incluir este sistema en la adaptación que se tendrá que hacer en la comunidad de la nueva Ley Orgánica de protección integral a la infancia y la adolescencia frente a la violencia. No podemos obviar el espinoso camino por el que pasan los niños y niñas víctimas de abuso sexual en nuestra tierra”, señala Javier Cuenca.

Save the Children lamenta que las herramientas de recopilación estadística de la Junta de Andalucía para evaluar la prevalencia de la violencia contra la infancia, incluidos los abusos sexuales, son poco usadas por los profesionales que están en contacto diario con los niños y las niñas. De hecho, de las 3.679 notificaciones registradas en el Sistema de Información sobre el Maltrato Infantil en Andalucía (SIMIA) en 2020, solamente el 6,2% de ellas se referían a casos de abusos sexuales (73,2% de ellas referentes a niñas), cuando la organización calcula en su informe Ojos que no quieren ver, que entre el 10% y 20% de los adultos han sufrido abusos sexuales durante su niñez. Se estima que únicamente un 15% de los abusos sexuales durante la infancia son denunciados. Además, en Andalucía 1.729 menores fueron atendidos desde el 1 de enero al 22 de noviembre de 2019 en el Programa de Evaluación, Diagnóstico y Tratamiento de Menores Víctimas de Violencia Sexual de la Junta de Andalucía.

¿Por qué el modelo Barnahus?

Las denominadas Casas de los Niños, conocidas como Children’s Advocacy Centers (CAC), Children’s House o Barnahus, surgen originariamente en los Estados Unidos en los años 80 como recurso para atender, desde una unidad centralizada, a niños, niñas y adolescentes víctimas de abuso sexual y maltrato.

El objetivo de este modelo es cumplir con el principio del interés superior del niño y de la niña, disponer de profesionales especializados y coordinados bajo el mimo techo y agrupar en un mismo espacio todos los recursos que intervienen en un caso de abuso sexual infantil para disminuir así la victimización secundaria de los niños víctimas y de sus familias. El proceso para el niño se reduce de 3 años a 3 meses, ya que una vez que es atendido y evaluado en la Barnahus ya no tiene que volver a contar su historio en ningún otro entorno, sobre todo no tendrá que declarar en juicio porque ya se le tomó testimonio con presencia de juez en la Barnahus.

Este modelo puede atender exclusivamente a niños y niñas víctimas de abuso sexual o, también, a víctimas de maltrato, de violencia de género o de otros tipos de abuso físico y emocional, como ocurre en Suecia. La base común es el trabajo multidisciplinar y la colaboración interdepartamental en un espacio amigable para los niños y jóvenes. El modelo nunca es estático ni fijo, y depende de las particularidades del país donde se aplica.

Recomendaciones para avanzar hacia el modelo Barnahus en Andalucía

  • Implementar campañas de sensibilización destinadas a la población en general para dar a conocer indicadores del abuso sexual Infantil y los circuitos para notificarlo.
  • Realizar formaciones al personal de los diferentes dispositivos susceptibles de detectar casos de abuso sexual Infantil, para mejorar la detección y la actuación precoz.
  • Incorporar en la futura Ley de Infancia andaluza la obligación de usar la Barnahus o Servicio de atención integral a la infancia víctima de abuso sexual. La redacción de la normativa se basará en 5 principios:
  1. Todas las sospechas y notificaciones se tienen que derivar a un único servicio, en este caso la Barnahus.
  2. Los niños y niñas tienen que ser entrevistados en un entorno amigable.
  3. La coordinación interdepartamental tiene que constar en un protocolo que especifica claramente las tareas y responsabilidades de cada profesional y cada departamento.
  4. El niño/a tiene que estar en el centro de todas las decisiones y procedimientos que se inicien, por encima de las exigencias burocráticas de cada departamento.
  5. Fijar el tipo de atención al que tiene derecho un niño o niña posible víctima de violencia sexual de tal manera que el interés superior del niño o niña se imponga sobre cualquiera otra consideración.

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