Kenia: MSF alerta de una inminente catástrofe sanitaria en los campos de refugiados de Dadaab

Médicos Sin Fronteras (MSF) advierte que se necesitan con urgencia más fondos para evitar la catástrofe sanitaria que se avecina en los campos para personas refugiadas de Dadaab, en Kenia. Un brote de cólera ya ha afectado a 2.786 personas y existe un riesgo inminente de brotes de otras enfermedades gastrointestinales. MSF pide a los donantes y agencias de ayuda que actúen de inmediato para abordar las condiciones insalubres y el hacinamiento en Dadaab.

Los tres campos para personas refugiadas que componen el complejo de Dadaab, ubicado en la región noreste de Kenia, albergan a más de 300.000 personas refugiadas, la mayoría de la vecina Somalia. Su población ha crecido rápidamente en los últimos meses debido a una prolongada sequía en Somalia, lo que ha provocado un grave hacinamiento y una mayor presión sobre los servicios existentes, incluyendo el suministro de agua potable y letrinas.

“La gravedad de la situación exige una atención urgente, particularmente en temas de agua, saneamiento e higiene”, afirma Hassan Maiyaki, director de MSF en Kenia. “Ya hemos visto el peor brote de cólera en cinco años, y el riesgo de que estallen otras epidemias es alto. Si esto ocurre, superaría la capacidad médica en los campos, con consecuencias potencialmente catastróficas”.

El actual brote de cólera está relacionado con reducción de actividades esenciales de agua y saneamiento en los campos, como el suministro de agua potable, la distribución de jabón, la construcción y reparación de letrinas y la organización de la gestión de residuos. En la actualidad, según las organizaciones humanitarias que trabajan en los campos, casi la mitad de la población de los campos no tiene acceso a letrinas funcionales. Esto conduce a la defecación al aire libre en los campos y sus alrededores, aumentando el riesgo de brotes de enfermedades.

El Ministerio de Salud de Kenia y las agencias humanitarias del país han realizado vacunaciones contra el cólera y campañas de promoción de la salud para ayudar a las personas a protegerse de la enfermedad. Sin embargo, frenar el brote requerirá mejoras en la infraestructura de agua y saneamiento.

“A pesar de nuestras actividades de promoción de la salud y la campaña de vacunación, seguirá siendo difícil controlar este brote de cólera si no se priorizan los recursos destinados a intervenciones preventivas sostenidas en materia de agua, saneamiento e higiene”, afirma la Dra. Nitya Udayraj, coordinadora médica de MSF en Kenia. “Si no mejoran en calidad y escala, es cuestión de tiempo que veamos estallar otras epidemias en los campos, como la hepatitis E”, concluye.

MSF gestiona un hospital en Dagahaley, uno de los tres campos que componen Dadaab. Sólo en Dagahaley, los equipos de MSF han reportado más de 1.120 casos de cólera y dos fallecimientos desde el comienzo del brote en noviembre de 2022.

Los equipos de agua y saneamiento de MSF transportan en camiones 50.000 litros de agua potable cada día a las afueras de los campos y en las últimas semanas han construido 150 letrinas comunales, tanto dentro de los campos como en sus alrededores, donde cerca de 9.000 personas refugiadas recién llegadas han instalado refugios rudimentarios en el desierto circundante. Hasta ahora, MSF ha proporcionado plástico para hacer refugios, esterillas y jabón líquido alrededor de 1.000 de estas familias. Sin embargo, queda mucho por hacer para cubrir las necesidades de estas personas y evitar una crisis humanitaria.

El gobierno de Kenia ha anunciado planes para reabrir un cuarto campo, Ifo 2, para acoger a los recién llegados y aliviar la presión sobre los recursos en los campos existentes. MSF pide que estos planes se lleven a cabo con carácter de urgencia y que incluyan un mayor financiamiento para actividades de agua y saneamiento en los cuatro campos.

“La reubicación a Ifo 2 debe acelerarse para aliviar la presión sobre los campos existentes”, afirma Maiyaki. “Todos los esfuerzos para aliviar el hacinamiento deben incluir una inversión significativa en agua, saneamiento e higiene para garantizar un nivel de vida mínimo a las personas refugiadas en todos los campos”.

MSF pide a la comunidad internacional, a los donantes y a las agencias de ayuda a que respondan con urgencia a la crisis en curso Dadaab, tomando medidas inmediatas para abordar las alarmantes condiciones sanitarias y prevenir una mayor propagación de enfermedades. A largo plazo, MSF insta al gobierno de Kenia y al ACNUR a encontrar soluciones duraderas para la población refugiada confinada en los campos de Dadaab.

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