Siria entra en su 8º año de guerra con más huidas que nunca, aumento de necesidades humanitarias y descenso de fondos

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“Pese a la aparente pacificación de algunas zonas del país, 7665 sirios huyeron de la violencia cada día en 2017, el mayor nivel de desplazamientos desde el inicio del conflicto el 15 de marzo de 2011”, aseguraba en un encuentro informativo Manuel Sánchez-Montero, director de Incidencia y Relaciones Institucionales de Acción contra el Hambre.

Recién llegado de Damasco, Víctor Velasco, jefe del Equipo de Emergencia de la organización describía la situación de emergencia generalizada que está viviendo el país “a la destrucción masiva de infraestructuras, hogares y servicios básicos y el estrés psicológico de la población hay que añadir la amenaza del hambre: nuestros equipos sobre el terreno  han recogido numerosas evidencias sobre el desabastecimiento de los mercados, la presencia de explosivos en campos de cultivo o la destrucción de sistemas de riego”. “Nuestros equipos – continuaba- se han habituado a trabajar con el ruido de las explosiones cercano y hacen todo lo posible para hacer llegar la ayuda donde más se necesita”.

Siguen existiendo necesidades urgentes

Aunque en algunos foros internacionales empieza a hablarse de la reconstrucción del país lo cierto es que estamos aún lejos de poder dar por terminada la fase de emergencia: “las necesidades humanitarias no cesan de crecer. Esto no quiere decir solo que se necesiten más fondos. Es crucial que se flexibilicen los requerimientos administrativos para facilitar el trabajo humanitario, la aplicación efectiva de la exención de las sanciones relacionadas con la transferencia de fondos y con la exportación de materiales esenciales para uso humanitario. Se trata, en definitiva de que todas las partes del conflicto faciliten la labor humanitaria en estricto cumplimento del Derecho Internacional Humanitario”, añadía Sánchez-Montero.

Más acceso pero continúan los sitios a ciudades

Aunque hoy hay menos sirios en zonas de difícil acceso para la ayuda (2,9 millones frente a los 4 millones de hace un año), cuatro zonas continúan sitiadas por alguna de las partes del conflicto: Gouta Oriental, Yarmouk, Foua y Kefraya. En ellas viven 410 000 personas, la mitad niños.

El retorno aún no es seguro 

Aunque el número de sirios que regresaron – la mayoría eran desplazados internos – aumentó de 560.000 a 721.000 entre 2016 y 2017, por cada repatriado hubo tres nuevos desplazados por la violencia.  “No podemos precipitar el retorno a zonas aún violentas o con presencia de explosivos mientras no se den todas las garantías de seguridad para ello. De hecho en los próximos meses Siria necesitaía ayuda a varias velocidades: humanitaria en las zonas aún directamente tocadas por el conflicto y para la reconstrucción y generación de resiliencia en zonas, como el este del país, donde las armas han por fin callado”, añadía Sánchez-Montero.

Siete años de guerra en cifras

  • 13,1 millones de personas necesitan ayuda humanitaria en Siria
  • 5,6 millones de personas que necesitan asistencia inmediata
  • 6,5 millones de sirios padecen inseguridad alimentaria
  • Hasta el 35% de la población vive con fuentes de agua inseguras.
  • 3,4 millones de sirios están en zonas sitiadas o de difícil acceso
  • 6,1 millones de personas están desplazadas dentro de Siria
  • 1,8 millones de nuevos desplazados en 2017
  • El 90% de las familias sirias gasta más del 50% de sus ingresos anuales en alimentos
  • 5,2 millones de refugiados en los países vecinos
  • 8 de cada 10 refugiados vive en situación de pobreza