
En el mundo todavía hay millones demujeres cuya jornada empieza caminando kilómetros para buscar agua. Durante décadas, cargar cubos pesados ha sido parte de su rutina diaria y también de la de sus madres y abuelas. Pero esa realidad está empezando a cambiar. Hoy, gracias al acceso seguro al agua, miles de mujeres están transformando sus vidas, recuperando tiempo, salud y capacidad de decisión sobre sus propias vidas y las de sus comunidades.
Con motivo del Día Mundial del Agua, que se celebra el 22 de marzo, desde Ayuda en Acción queremos poner el foco en una realidad que sigue siendo un desafío global: alrededor de 1800 millones de personas en el mundo todavía no tienen acceso a agua potable en sus hogares.
En la mayoría de los casos, además, la responsabilidad de conseguirla recae sobre las mujeres. En dos de cada tres hogares son ellas quienes se encargan de recoger el agua, una tarea que implica largas caminatas diarias. Se calcula que mujeres y niñas dedican en conjunto 250 millones de horas al día a esta labor, más del triple que hombres y niños.
Esta desigualdad tiene consecuencias directas: limita el acceso de niñas y mujeres a la educación, reduce sus oportunidades laborales y aumenta los riesgos para su salud, especialmente cuando el agua disponible no es segura.
Cuando el agua cambia la vida
En 2025, nuestros proyectos de agua y saneamiento permitieron que 70 000 personas accedieran por primera vez a agua potable segura. De ellas, unas 25 000 viven en América Latina y 45 000 en África.
La mitad son mujeres que hoy no solo utilizan el agua, sino que participan en su gestión e incluso lideran decisiones sobre su uso dentro de sus comunidades.
El acceso seguro al agua tiene un impacto directo en su vida cotidiana:
“Garantizar el acceso al agua no es solo abrir un grifo: es abrir oportunidades para que las mujeres se desarrollen, decidan y lideren”, explica Andrés Oleas, especialista en Gestión Social y Ambiental del Agua de Ayuda en Acción Ecuador.
Comunidades que lideran el cambio
Ecuador es uno de los países donde hemos desarrollado más proyectos relacionados con la gestión social y ambiental del agua. Allí hemos facilitado el acceso a agua potable a más de 165 000 personas mediante la construcción, rehabilitación e intervención de más de 400 sistemas de agua.
El trabajo también incluye la protección de más de 650 hectáreas de páramos, bosques nativos y zonas de recarga hídrica, fundamentales para garantizar el recurso a largo plazo.
A esto se suma la Escuela Nacional del Agua, un espacio de formación donde las comunidades aprenden a administrar y cuidar sus sistemas hídricos. Además, se ha desarrollado un aplicativo web que facilita la gestión comunitaria del agua.
En comunidades rurales del país, mujeres como Carmen, presidenta de la junta de agua de su localidad en Azuay, lideran ahora estos sistemas. Gracias a la formación recibida, administran el servicio, planifican el uso sostenible del recurso y promueven iniciativas ambientales como la protección de fuentes hídricas y páramos.
Mujeres al frente del agua
Este liderazgo femenino se repite en diferentes lugares del mundo.
En México, mujeres participan en proyectos de captación y almacenamiento de agua de lluvia.
En Mozambique, lideran la rehabilitación y mantenimiento de pozos que abastecen a sus comunidades.
En El Salvador, gestionan iniciativas de restauración de manglares para proteger ecosistemas y garantizar el acceso al agua en el futuro.
Un reto global que necesita liderazgo femenino
A pesar de los avances, el acceso universal al agua sigue siendo una meta pendiente. El Objetivo de Desarrollo Sostenible 6 de Naciones Unidas plantea garantizar agua y saneamiento para todos antes de 2030, pero el ritmo actual de progreso aún no es suficiente.
El cambio climático, la contaminación y la creciente presión sobre los recursos hídricos hacen que la participación de las mujeres en la gestión del agua sea cada vez más importante.
Como recuerda Fiorella Mackliff, directora de Ayuda en Acción en Ecuador, “cada proyecto de agua segura que llega a una comunidad es también un proyecto de empoderamiento de mujeres. Cuando ellas acceden al agua, acceden a tiempo, oportunidades y decisión sobre su propia vida”.