Lago Chad: “El consenso aliviará la crisis regional si se hacen efectivos los 2000 millones de dólares”

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Tras la celebración de la Conferencia de alto nivel sobre la crisis del Lago Chad en Berlín, “desde Acción contra el Hambre deseamos subrayar que entre los todos los actores, ya sean los gobiernos afectados, los gobiernos asociados, las Naciones Unidas y la sociedad civil, existe una comprensión común de la situación, así como un consenso general sobre los principales enfoques que se deben considerar para el futuro de la región”, señala Magali García, coordinadora de incidencia humanitaria de Acción contra el Hambre. Un acuerdo generalizado entre los participantes que puede resumirse en torno a cuatro cuestiones clave:

  1. Una crisis de protección
    La crisis del lago Chad se trata principalmente de una crisis de protección. Hace dos años no era reconocida así de manera extendida.
  2. La necesidad de un enfoque regional
    El alcance de la respuesta debe tener un enfoque regional, “a través de mejores mecanismos de coordinación y programación local. Una posición que desde Acción contra el Hambre hemos venido defendiendo constantemente.” Un acceso humanitario que debe estar garantizado, siempre bajo los principios de neutralidad, imparcialidad e independencia.
  3. Respuesta humanitaria y de desarrollo
    Si bien la última Conferencia celebrada en Oslo en febrero de 2017 sobre la crisis se centró exclusivamente en una respuesta de asistencia de emergencia, ahora se reconoce que es necesario abordar las causas profundas de la crisis y garantizar que la resiliencia de la población se encuentre en todos los niveles de las intervenciones y acciones que se pongan en marcha. Sin embargo, es necesario que, a pesar de este cambio en el discurso, no se pierda de vista que al mismo tiempo que se trabaja en la implementación de la resiliencia, todavía hay una necesidad de continuar brindando asistencia alimentaria y nutricional, ya que la situación sigue siendo frágil.
  4. Un enfoque centrado en las personas
    “No deberíamos ver a las personas como víctimas o beneficiarios, sino como agentes de cambio. Un enfoque centrado en las personas necesita una respuesta centrada en las personas. Para ello es necesario llegar hasta los líderes tradicionales y religiosos, construir un futuro en paz de la mano de las estructuras y autoridades locales”.

2100 millones de dólares comprometidos
La Conferencia de Berlín también ha resultado exitosa en cuanto al impulso en el apoyo económico. El primer día se comprometieron 2100 millones de dólares. Pero es esencial que estos fondos se hagan efectivos lo antes posible, de manera efectiva y adecuada. Una financiación que debe ser coherente entre la acción humanitaria y la de desarrollo, alineada con las prioridades más inmediatas, así como con las necesidades a medio y a largo plazo.

Sin embargo, a pesar de este alentador alineamiento, los desafíos deben traducirse en acciones concretas y aún hay muchos puntos por definir: la articulación de la manera en la que los Estados pondrán en práctica la agenda de “estabilización”, vinculando los componentes humanitario, de desarrollo y de paz. “Estas discusiones ya están avanzando en la región. Hemos perdido la oportunidad en Berlín de determinar las condiciones para una respuesta integrada, que debe basarse en un diálogo continuo entre las agendas de seguridad y de asistencia, pero diferenciando entre mandatos, y los canales y los medios para hacer efectivos ambos tipos de ayuda ”, añade Magali García.

Desde Acción contra el Hambre incidimos en:

  • El desembolso de manera efectiva y pronta los fondos comprometidos en la Conferencia y asignarlos adecuadamente.
  • El desarrollo de una programación plurianual flexible y predecible, así como herramientas de financiación diversificadas alineadas con las prioridades inmediatas, a medio y a largo plazo. Esto requerirá coherencia entre la financiación humanitaria y la de desarrollo.
  • Acción necesaria a corto y medio plazo, en la que todas las partes en el conflicto deben garantizar el acceso de la ayuda conforme al Derecho Internacional Humanitario.
  • Fortalecimiento de la resiliencia, esencial para reducir las vulnerabilidades de las poblaciones a largo plazo.

“Es crucial mantener el impulso de esta conferencia y continuar difundiendo la situación en la Cuenca del Lago Chad para que no vuelva a ser una crisis olvidada”, concluye Magali García.