
Casi cuatro de cada diez jóvenes en España (38,4%) se identifican como feministas, mientras cerca de la mitad (49,2%) percibe el feminismo como una herramienta de manipulación política. Esta coexistencia de adhesión y desconfianza dibuja un escenario complejo en el que los posicionamientos en torno al género no son homogéneos y reflejan tensiones presentes en el debate público actual.
En comparación con el conjunto de la población española, el sentir feminista juvenil se sitúa ligeramente por debajo: el 42,1% de la población general se define como feminista. El apoyo al feminismo aumenta con la edad hasta los 30-39 años, donde alcanza su máximo (52,2%).
El sentir feminista juvenil se sitúa así en su nivel más bajo desde 2021. En 2017, el porcentaje era del 34,6%; ascendió hasta el 49,9% en 2021 -el punto más alto de la serie- y se situó en el 42% en 2023. El dato de 2025 supone casi 12 puntos menos que el máximo registrado en 2021, lo que confirma la existencia de oscilaciones significativas en la identificación feminista a lo largo de la última década.
En paralelo, el 48,9% de la juventud considera que existen desigualdades de género en España grandes o muy grandes. Sin embargo, la percepción no es compartida por igual: el 61,4% de las chicas identifica desigualdades elevadas, frente al 36,7% de los chicos, una brecha de más de veinte puntos porcentuales.
Al mismo tiempo, el estudio muestra que en la vida cotidiana existen consensos amplios en torno a modelos igualitarios de relación. El 81,8% de jóvenes defiende la comunicación abierta y sincera como base de una relación saludable y el 77,4% considera que la igualdad de derechos y responsabilidades es un elemento fundamental en la pareja. Estos datos apuntan a una interiorización relevante de principios de corresponsabilidad y autonomía.
Sin embargo, cuando se analizan determinadas actitudes vinculadas al control en la pareja, la comparación generacional resulta significativa. Entre la población adulta, el apoyo a este tipo de ideas es sensiblemente menor: en torno al 11,7% interpreta los celos como prueba de amor (22,9% en jóvenes) y un 20,9% cree que se debe saber dónde está la pareja en todo momento, frente al 31% de jóvenes. Estos datos apuntan a que determinadas dinámicas de control tienen una presencia relevante en todas las edades, aunque con matices generacionales.
Para Beatriz Martín Padura, directora general de Fad Juventud, “los datos muestran una juventud que incorpora marcos igualitarios en muchos aspectos de su vida cotidiana, pero que también está expuesta a discursos contradictorios que influyen en su posicionamiento. No hablamos de retrocesos lineales ni de avances uniformes, sino de un escenario complejo donde conviven consensos amplios con percepciones divergentes”.
Estos son algunos de los datos que recoge el Barómetro Juventud y Género 2025, realizado a través de una encuesta online a una muestra de 3.327 personas residentes en España, de las cuales 1.528 son jóvenes de entre 15 y 29 años. El trabajo de campo se desarrolló entre abril y mayo de 2025 y esta quinta edición consolida una serie iniciada en 2017 que permite analizar tendencias a lo largo de una década. El estudio ha sido financiado por la Delegación del Gobierno contra la Violencia de Género y su presentación ha contado con la colaboración de Artículo 14.
RELACIONES, ROLES Y ESTEREOTIPOS
El ámbito relacional es uno de los espacios donde la juventud expresa con mayor claridad sus consensos igualitarios. Además del amplio acuerdo en torno a la comunicación abierta (81,8%) y la igualdad de derechos y responsabilidades (77,4%), el 72,1% considera imprescindible que cada miembro de la pareja mantenga su propio espacio individual. Las mujeres muestran entre 10 y 15 puntos más de acuerdo que los hombres en estas afirmaciones.
Estos datos apuntan a una interiorización relevante de principios de autonomía, respeto y corresponsabilidad. Sin embargo, este consenso declarado contrasta con la extensión de dinámicas de control. El 32,1% de las mujeres jóvenes afirma que su pareja se ha enfadado por no responder inmediatamente a mensajes o llamadas (17,5% ellos); el 27,3% declara que le han revisado el móvil (17% ellos) y el 26,6% que le han dicho con quién puede o no puede hablar (17,2% ellos). El ideal igualitario convive así con prácticas que afectan de manera claramente más intensa a las chicas.
Además, cerca de la mitad se muestra de acuerdo con postulados ligados al amor romántico: el 48,4% está de acuerdo con que tener pareja implica una entrega absoluta a la otra persona y el 46,8% considera que debería pensarse como un proyecto para toda la vida desde el inicio. Un 31% cree que merece saber dónde está su pareja en todo momento, un 22,9% interpreta los celos como prueba de amor y un 20,9% normaliza revisar el móvil de la pareja. Aunque no son posiciones mayoritarias, muestran la coexistencia de ideas tóxicas y posesivas del vínculo.
El Barómetro detecta también la persistencia de estereotipos en el ámbito laboral y doméstico. Un 27,2% considera que la investigación y la ciencia son ámbitos más adecuados para hombres, y entre un 36% y un 45% asocia sectores como informática, gestión empresarial o ingenierías mayoritariamente a hombres. En el hogar, el 56,2% afirma que existe reparto igualitario de tareas, pero cuando no se produce, el trabajo recae principalmente en las mujeres (38,5%), frente a un 2,3% que señala que lo hacen los hombres. Además, solo el 6,9% del total de jóvenes declara no sentir ninguna presión social, destacando exigencias vinculadas al éxito, la imagen física o la gestión emocional.
DESIGUALDADES Y POSICIONAMIENTOS
El 48,9% de jóvenes considera que existen desigualdades de género en España grandes o muy grandes. La brecha por género es significativa: el 61,4% de las chicas percibe desigualdades elevadas, frente al 36,7% de los chicos. Esta diferencia de más de veinte puntos porcentuales evidencia que la experiencia y la interpretación de la desigualdad no son compartidas de manera homogénea.
En el ámbito laboral, aproximadamente un tercio de jóvenes niega la existencia de la brecha salarial de género, lo que refleja divergencias importantes en la comprensión de las desigualdades estructurales.
En cuanto a la identificación ideológica, el 38,4% de jóvenes se define como feminista. La serie iniciada en 2017 permite observar una evolución significativa: del 34,6% registrado en la primera edición se pasó al máximo del 49,9% en 2021, descendiendo posteriormente al 42% en 2023 y al nivel actual de 2025. La caída de casi 12 puntos respecto al pico de 2021 confirma que la autodefinición feminista juvenil no es estable, sino que responde a dinámicas sociales y políticas cambiantes.
La desagregación por género muestra diferencias muy marcadas. El 51,3% de las mujeres jóvenes se identifica como feminista, frente a un porcentaje muy inferior entre los hombres (26%). No obstante, también entre ellas se observa un descenso respecto a la edición anterior: en 2023 el porcentaje era del 57,4%, lo que implica una reducción de más de seis puntos en apenas dos años. Aunque las chicas continúan mostrando un respaldo claramente mayor que los chicos, el retroceso también afecta a este grupo.
A pesar de que casi la mitad de la juventud (49,2%) considera que el feminismo es necesario para lograr la igualdad real entre hombres y mujeres, el apoyo convive con percepciones críticas que evidencian una posición ambivalente en torno al concepto.
Esta ambivalencia también presenta diferencias por edad en el conjunto de la población. La identificación feminista aumenta progresivamente hasta alcanzar su punto máximo entre los 30 y 39 años (52,2%), única franja en la que más de la mitad se declara feminista. Entre los 15 y 29 años el porcentaje es del 38,4%, mientras que a partir de los 40 años desciende y se sitúa en torno al 40%.
DISCRIMINACIONES Y VIOLENCIAS
Las experiencias de discriminación forman parte de la trayectoria vital de una amplia mayoría de jóvenes. El 83% afirma haberse sentido discriminado/a en alguna ocasión, y solo el 17% declara no haber vivido nunca una situación de este tipo. Los principales motivos señalados son el aspecto físico (35,5%), el género (34,6%) y la edad (24,9%).
Las mujeres declaran con mayor frecuencia discriminación por razón de género (44,2%) que los hombres por ser hombres (25,4%), lo que vuelve a poner de manifiesto diferencias significativas en la experiencia cotidiana.
Las brechas de género se hacen especialmente visibles en la violencia en pareja. El 27,3% de mujeres jóvenes declara que su pareja le ha revisado el móvil (frente al 17% de los hombres) y el 32,1% afirma haber sufrido enfados por no responder de inmediato a mensajes o llamadas, prácticamente el doble que ellos (17,5%).
En el ámbito de la violencia sexual, una de cada cinco mujeres jóvenes (20,3%) afirma haber sido forzada a mantener relaciones cuando no quería, frente al 8% de los chicos. Además, entre quienes han sufrido violencia en pareja el impacto y las consecuencias son diversas: el 44% de las mujeres declara haber tenido problemas de salud mental, frente al 19,6% de los hombres, y el 43% haber sufrido culpa o vergüenza, frente al 19% de los chicos.
Con motivo del 25N, Fad Juventud ya presentó un avance específico centrado en la violencia de género y la violencia en la pareja, donde se profundiza en estas dinámicas y en sus consecuencias personales.