El agua, nuevo centro de los conflictos

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Menos de la mitad de las infraestructuras de agua y saneamiento de Siria funcionan a día de hoy y hasta el 35% de la población depende de fuentes de agua inseguras para satisfacer sus necesidades diarias de suministro de agua. En Acción contra el Hambre, una de las pocas organizaciones internacionales con presencia dentro de Siria, tuvimos que adoptar nuevas respuestas ante la destrucción reiterada de las infraestructuras de agua que rehabilitábamos desde 2011, “la construcción de soluciones de almacenamiento doméstico o la distribución en camiones cisterna son las respuestas alternativas a la rehabilitación cuando las estructuras de agua son continuamente destruidas. Para ello tenemos que trabajar anticipando distintos escenarios que nos permiten adaptar la respuesta a los distintos niveles de destrucción”, explica Pablo Alcalde, responsable de agua y saneamiento de la organización.

Acción contra el Hambre, con presencia más de 45 países, constata cómo en los últimos años, al tiempo que se extiende la duración media de los conflictos, crecientemente protagonizados por grupos armados y no Ejércitos oficiales, las infraestructuras de agua y saneamiento “se convierten directamente en objetivo militar como forma de ganancia bélica”, asegura Alcalde, contraviniendo el Derecho Internacional Humanitario que prohíbe expresamente “atacar, destruir, sustraer o inutilizar las instalaciones y reservas de agua potable o las obras de riego”, claramente estipulado en el I Protocolo Adicional a los Convenios de Ginebra de 1977.

El reto en Oriente Próximo
“El problema es especialmente acuciante en Oriente Próximo, una región azotada por sequías cada vez más recurrentes y en donde la carga de refugiados generada por las guerras de Siria, Yemen o Irak están generando movimientos masivos de población que confirman una presión adicional sobre los servicios de agua y saneamiento”, explica Alcalde. “Cuando los servicios de saneamiento, gestión de residuos y suministro de agua son de por sí precarios es difícil que los países puedan absorber y atender llegadas masivas de población. La respuesta internacional a menudo pasa por poner en marcha servicios paralelos para los refugiados, en lugar de reforzar la capacidad del país de acogida, contribuyendo con ello tensión social que a la larga puede derivar en conflictos”, explica Alcalde. “Por eso es tan importante trabajar con las poblaciones de acogida en países como Líbano al tiempo que se garantiza agua y saneamiento básico a los refugiados”, añade.

El agua es también un elemento clave en Territorio Palestino Ocupado. En Gaza la destrucción de infraestructuras de agua y de generación de energía y los problemas de gobernanza provocan que el 90% de la población tenga que comprar agua a vendedores privados. En Cisjordania la explotación del acuífero es uno de los puntos estratégicos para el control del territorio.

En el origen de conflictos…
Aunque buena parte de las guerras históricas han tenido que ver con el control de cuencas hidrográficas, el cambio climático y la existencia de sequías cada vez más intensas y podrían exacerbar las disputas por el agua. “En los países de Sahel, la sequía ha cambiado la pauta de los movimientos de trashumancia tradicionales, los pastores adelantan cada vez más sus movimientos y esto provoca conflictos por los pastos o con los agricultores por la necesidad de pastar cerca de tierras de cultivo”, explica Lucía Prieto, responsable geográfica para Malí y Níger en Acción contra el Hambre.

Según Naciones Unidas, existen en el mundo 270 cuencas transfronterizas que sirven agua al 40 por ciento de la población mundial: “su gestión sostenible y bien gobernada en un contexto en el que el cambio climático hará que en 2050 una de cada cuatro personas viva en estrés hídrico, es ya un elemento clave para la paz mundial”, concluye Alcalde.

… pero también fuente de entendimiento
Acción contra el Hambre entiende la gestión del agua en contextos de conflicto y post-conflicto como elemento de construcción de paz: “en Líbano, por ejemplo, la llegada de refugiados ha tenido un efecto colateral positivo ya que hemos podido obtener financiación internacional para reforzar las infraestructuras y las estructuras de gobierno del agua libanesas, con un beneficio evidente para la población de acogida a corto y largo plazo que favorece la acogida”, explica Alcalde. “En Cáucaso Sur -continúa- la gestión del recurso hídrico se convirtió en un elemento de conflicto tras el colapso del modelo soviético y nuestra promoción de la gobernanza del agua a través de asociaciones de usuarios contribuyó no solo a la gestión sostenible del mismo, sino que fue además un elemento de entendimiento”, explica Alcalde. En Sahel estamos redoblando esfuerzos en la creación de puntos de agua para el ganado para evitar brotes de violencia.