Día Mundial del Retrete: “La defecación al aire libre, una de las principales causas de desnutrición”

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Uno de cada cuatro niños padece retraso en el crecimiento o desnutrición crónica. Las evidencias sobre el terreno muestran que la ingesta de materia fecal en la primera infancia es una de las principales causas de desnutrición infantil. En Acción contra el Hambre presentamos el enfoque “Babywash y los 1000 días”, una propuesta metodológica para abordar este reto global en un mundo en el que 892 millones de personas todavía defecan al aire libre y la falta de acceso a un saneamiento seguro provoca la muerte de 1,5 millones de niños y niñas menores de 5 años cada año.

“Aunque tendemos a considerar que la disponibilidad de alimentos o el tratamiento de la desnutrición  son las principales soluciones para erradicar el hambre, nuestro trabajo diario sobre el terreno muestra la importancia crucial de una gestión segura de las heces tanto humanas como animales, para evitar que los niños y niñas menores de cinco años contraigan una diarrea o una infección intestinal que puede desencadenar un episodio de desnutrición aguda, o provocar un retraso en el crecimiento que hipotecará el desarrollo físico y cognitivo el resto de su vida”, explica Celia González, técnica de agua, saneamiento e higiene y una de las autoras del enfoque “Babywash y los 1000 días”. De hecho, varios estudios estiman que las intervenciones directas en nutrición, incluso aunque ampliasen su cobertura un 90% de cobertura, solo podrían incidir al 20 por ciento de la carga de desnutrición crónica, mientras que el 80 por ciento restante tendría que lograrse trabajando sobre los factores desencadenantes de la desnutrición. Y el saneamiento y la higiene básicas, tanto a nivel de prácticas como de infraestructura del hogar para construir un entorno sano, están entre los más importantes.

Romper el círculo infecciones-desnutrición
“Babywash es una propuesta metodológica innovadora  porque durante muchos años se ha considerado que la protección de las fuentes de agua o la promoción del lavado de manos eran las intervenciones más importantes para combatir la desnutrición desde el saneamiento y la higiene, sin prestar demasiada atención a la ingesta de suelo contaminado con heces animales que tiene lugar durante los primeros meses de vida para los muchos bebés que tienen que criarse en entornos insalubres”, explica González. Aunque la diarrea y las enfermedades transmitidas por el suelo han sido las explicaciones tradicionales, “un niño que empieza a gatear y a llevarse objetos a la boca en un entorno no protegido donde se practica la defecación al aire libre o bien las heces animales no están correctamente gestionadas, tiene un riesgo exponencial de sufrir disfunciones entéricas ambientales (EED por sus siglas en inglés). Esta enfermedad no provoca síntomas aparentes, pero destruye las vellosidades que facilitan la absorción de los nutrientes y provoca una inflamación del intestino. Esto ocasiona que la escasa energía que el intestino del niño/a consigue absorber se destina a luchar contra la inflamación, y no al crecimiento y al desarrollo cognitivo. “Estos factores podrían explicar los fallos ante las vacunas orales o el desarrollo de resistencia ante las hormonas del crecimiento”, explica Antonio Vargas, responsable de salud y nutrición en Acción contra el Hambre

¿Qué es Babywash?
Se trata de un paquete de medidas promovidas por una coalición de organizaciones, entre ellas Acción contra el Hambre, para romper el círculo entre desnutrición e infecciones en los 1000 primeros días de vida, que empiezan a contar desde la concepción y en las que también se incluyen a mujeres embarazadas y en periodo de lactancia. Algunas de estas medidas están relacionadas con la creación de un entorno seguro durante el inicio del gateo, el lavado de pañales, letrinas aptas para menores de cinco años, la separación de los animales del entorno doméstico, la gestión adecuada de residuos domésticos o facilitar a las familias el acceso a enseres de limpieza del hogar. Junto a estas intervenciones de carácter doméstico, Acción contra el Hambre trabaja en la dotación de letrinas en las escuelas como medida básica e prevención de la desnutrición infantil.

Retretes, en cifras

  • Hoy en día, 4 500 millones de personas carecen de acceso a un retrete seguro y 892 millones todavía defecan al aire libre, lo que significa que una gran proporción de las heces humanas no se está recogiendo ni tratando.
  • Se estima que 1 800 millones de personas utilizan una fuente de agua potable no mejorada que carece de protección contra la contaminación ocasionada por las heces humanas
  • Un quinto de las escuelas del mundo no tiene instalaciones sanitarias; esto supone un problema particularmente para las jóvenes durante la menstruación.
  • 900 millones de escolares de todo el mundo no tienen instalaciones para lavarse las manos, acto que constituye una barrera importante para evitar la propagación de enfermedades mortales.
  • En todo el mundo, más del 80 % de las aguas residuales que genera la sociedad vuelve al medioambiente sin haber sido tratada ni reutilizada y el 10% de la población mundial consume alimentos regados con aguas residuales.