CRÓNICA – Caravana Abriendo Fronteras: denuncia urgente y tajante con rostros e historias concretas

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La Caravana Abriendo Fronteras, que ha transitado del 12 al 20 de julio por varias ciudades andaluzas, es una denuncia urgente y tajante de las respuestas y actitudes políticas a la situación de las personas migrantes

La Caravana empezó en Granada el 12 de julio en el Museo Cuevas del Sacromonte con gentes de diversas edades, todas alegres y maravilladas de la belleza del lugar y de las vistas que desde allí se disfrutaban de la Alhambra, la sierra y la ciudad. Allí se presentó el inicio de la Caravana y la acogida que ofrecía Granada. Era un gustazo participar del concierto y de la cena entre tantas personas tan abiertas. ¡La música, la belleza y el entusiasmo, qué mejor cosa para vivir unidas la solidaridad!

Hemos tenido casi todos los días espacio de formación e información: conocimiento de las asociaciones que acogen a l@s migrantes y le ofrecen acogida, clases de español, conocimiento de la ciudad, talleres, actividades deportivas y culturales, cursos, empadronamiento, entrevistas de trabajo, estrategias para autogestionarse. Información sobre los protocolos del “rescate” en el mar desde los barcos solidarios, desde Salvamento Marítimo, análisis del funcionamiento de los CATES y los CIES. Contactos con las asociaciones de Ceuta que acogen a los niños y niñas que salen del centro de menores, o a los que han cumplido 18 años y los echan del CETI que viven y duermen por las calles. Es un acompañamiento emocional y jurídico, les acompañan al médico y les ayudan a recomponer y normalizar su vida. También hemos conocido centros específicos de mujeres ( las porteadoras y demás fronterizas, las temporeras de la fresa). Ponencias internacionales sobre “origen y destino” para conocer el cruel proceso de intermediación de los contratos en origen de las mujeres temporeras en Huelva de Marruecos y establecer y consolidar relaciones futuras de trabajo.

Hemos escuchado desde Carovane Migranti testimonios desgarradores por el dolor de las personas que lo viven y que hemos compartido con lágrimas. Los familiares de  “los desaparecidos” nos dejaron sin aliento al contarnos tres madres la desaparición de sus hijos o un chico la desaparición de su hermano, o un tío la de sus dos sobrinos. 

  • Ana (Honduras) nos habla de su hijo desaparecido en México y como desde entonces lo busca incansable. Es importante tener datos de las personas migrantes de nuestra tierra para comunicarlo a las familias y llevarles la paz.
  • Suar (Túnez), su hijo de 23 años desapareció, ha viajado a Italia, ha preguntado en los organismos correspondientes, no ha obtenido ninguna respuesta. Solo necesita saber dónde está. Ella era fuerte y san ahora está llena de enfermedades y destrozada, pero saca fuerzas para buscar a su hijo. Canta una canción preciosa y desgarradora que ha compuesto para su hijo y que llega al corazón.
  • El tío de dos sobrinos desaparecidos en el Mediterráneo pregunta y pregunta al Estado español por estos dos chicos y  no da ninguna respuesta.  Pertenece a la asociación “La tierra para todos” donde trabaja desde 2011 para encontrar a 504 personas desaparecidas y para acabar con el gran problema de la humanidad que es la política de los muros y vallas y fronteras que matan y separan e impiden la libertad de circulación.
  • Joseph Anakin es el abogado de familias de desaparecidos en el Mediterráneo desde 2015. Documenta a centenares de migrantes, corrobora situaciones degradante, víctimas de tráfico de órganos y malos tratos… No quiere abandonar a estas familias aunque con todas sus luchas, no ha conseguido nada, Los estados banalizan estas muertes y miran para otro lado. También son responsable los medios de comunicación que no tratan estas situaciones con la importancia y la urgencia que merecen. “No nos cansamos de pedir justicia”.
  • Farida (Argelia), madre de un chico desaparecido en 2007 nos cuenta que ella, y los familiares de desaparecidos están como enloquecidos, nadie les da respuesta. Han viajado varias veces a Lampedusa, Italia, Argelia, Túnez… sin recibir respuesta. No van a tener vida hasta que sepan dónde están sus hijos.

Mario  (Honduras) “la hormiga atómica de México” le llaman, busca a su hermano desaparecido. Tiene el compromiso de buscar y encontrar a esas personas desaparecidas para que sus familias se despidan.  Localiza las posibles zonas donde estén enterrados, se va al amanecer con un grupo de familiares y empiezan a excavar. Cuando localizan restos humanos los recogen con cuidado y llaman a periodistas para darles visibilidad y obligar al gobiernos a seguir la tarea. Es un migrante en su propio país, tiene que huir porque está descubriendo el engaño del gobierno. Mario dice que no quiere saber quien mató a su hermano, ni que le castiguen, solo quiere encontrarle, despedirse de él y enterrarlo dignamente.

Leticia (México) es una misionera que atiende a las personas de la ruta migratoria de Estados Unidos.Su grupo ha puesto el centro en la persona migrante con su derecho a vivir con dignidad. La desobediencia civil pacífica hizo que se visibilizara la situación de l@s migrantes a su paso por México y l@s vecinas abrían sus casa para darles comida, dejar sus baños y prestarles ropa.

En Motril escuchamos testimonios esperanzadores: 

Sanda (Marruecos) llegó a España debajo de un camión, su padre murió, tiene 4 hermanos, buscaba trabajo para ayudar a su madre a cuidar de la familia. Después de 3 años en España  todo va mejorando. Ahora tiene una “madre española” que lo acoge. A veces trabaja y manda dinero a su familia.

Aimar vino en patera. También ha encontrado a una persona en Motril que le ha acogido.


NO HAY LEYES QUE PUEDAN SOBREPASAR LA SOLIDARIDAD HUMANA

En Ceuta encontramos a las “mujeres transfronterizas”las empleadas del hogar, las trabajadoras sexuales y las porteadoras. Mujeres explotadas que viven en la frontera y la pueden cruzar todos los día aunque no pueden pernoctar. Tienen un bajísimo nivel económico y normalmente son “las cabezas de familia”. El suyo es el único jornal de la casa. Las personas transfronterizas no tienen regulación laboral. Aún más sangrante es la situación de las mujeres porteadoras que vienen de Marruecos a comprar a Ceuta. Cuidan de su casa y su familia y vienen a comprar cargando sobre su espalda hasta 90 kilos. En Marruecos este comercio es considerado legal, en España es considerado comercio “atípico” y no se ha regulado. El polígono comercial está al lado de la frontera y no existe aduana comercial. No hay baños públicos, ni fuentes  (algunas mujeres usan pañales).  Es un descarado beneficio para los comerciantes de Ceuta y de Marruecos. Últimamente a estas mujeres se les permite llevar carros pero, como pueden echar más kilos, tienen que empujar mucho más. Ocho personas han muerto en esta tarea desde 2008.

En Huelva conocemos la situación de las mujeres temporeras de las fresa y otros frutos rojos. Existen acuerdos entre Marruecos y España para paliar el problema migratorio y porque Marruecos tiene un estado cada vez mas degradado y precario. Desde la Primavera Árabe se vive un regresión de los derechos humanos. En este contexto son las mujeres las que más acusan el nivel de paro (80%) y cada vez más son las únicas responsables de la familia. También se da en las mujeres el mayor índice de analfabetismo y 2/3 de las mujeres marroquíes -según datos del gobierno- han sido y son víctimas de violencia de género. No existen derechos laborales, sobre todo, para las mujeres en el campo, en el sector agroalimentario.


En este contexto los empresarios españoles contratan a las mujeres con estos criterios: menor de 40 años, delgadas (para trabajar en los estrechos pasillos de las fresas), con manos rudas y agrietadas (señal de que trabajan duro), con cargas familiares y el compromiso de volver a su país. Todo esto les asegura a los empresarios mano de obra barata y abundante (20.000 mujeres en 2019). Están alojadas en el lugar de trabajo, totalmente aisladas. Los patronos secuestran sus pasaportes y no hay respeto al horario laboral. También se ha denunciado acoso sexual de empresarios e intermediarios marroquíes. El estado marroquí no se ocupa de sus trabajadoras y al estado español lo único que le importa es que vuelvan a su país.


En Lepe, con todas las prevenciones de no decir su nombre y no hacer fotos, tres mujeres nos hablan de su “infierno” en la recogida de la fresa. Una vez hecho el contrato, emplearon el dinero que no tenían (con préstamos o vendiendo algo de su casa) en pagar el pasaje, impresos del estado, etc. y ya en Lepe trabajan solo 6 días y el empresario les dice que tiene que volver a Marruecos. Ellas reivindican sus derechos, exponen su situación de no poder volver al menos hasta que recuperen el dinero invertido, el empresario no las escucha, se escapan y se quedan por el pueblo. No pueden cambiar de empresario, pero una mujer las acogió por un tiempo en su finca, después, a la calle. Comen en un comedor social y allí ayudan y colaboran porque no quieren recibir nada gratis. Lo peor que han vivido ha sido la discriminación laboral y social; lo mejor, la solidaridad de los autóctonos y de sus compañeros magrebíes. Y ellas se preguntan, nos preguntan: ¿es correcto vivir así?
 

Hemos vibrado en las manifestaciones y performances recorriendo espacios simbólicos como el del Cate y las playas de Motril donde recogen o capturan a las pateras, al lado del Puerto. O en el CATE de San Roque, o en el CIES de Algeciras, o en la playa del Tarajal o en el centro de las ciudades para sensibilizar a la población en Granada, Tarifa, Ceuta, Jerez, Huelva… y fiestas en una plaza de Algeciras con mujeres que por su cuenta han alquilado un piso para acoger a los chicos que estaban tutelados y que al cumplir 18 años los echan a las calles. Fiesta y baile y un partido de fútbol  antirracista con el equipo Alma de África y Caravana en Jerez; “Hemos contado nuestros sufrimientos, ahora queremos soltarlos y bailar con vosotras”. Salimos todas a la pista y bailamos con toda nuestra fuerza y alegría unidas a todas las personas que se ponen en camino para buscar un vida digna. También bailamos por los responsables de estas leyes injustas, para que las cambien y podamos acoger a toda persona que viene a nuestro pueblo, la tierra común de todas. Y también bailamos por todos los habitantes de nuestro mundo que miran para otro lado ante la deshumanización que vivimos. Bailamos y bailamos con la alegría de sentirnos iguales y acogidos. En Lepe, después de conocer la situación de esclavitud en la que viven las trabajadoras temporeras de la fresa y hombres migrantes que viven en “los asentamientos” y en el albergue abandonado, compartimos con ell@s la alegría de sentirnos iguales en derechos y celebramos la fiesta de despedida bailando, cantando, tocando la caja flamenca y escuchando y vibrando con Ninki Nanka Dialy.

La migración muestra lo peor del ser humano, vemos morir a los migrantes en las fronteras, en los desiertos, en los CIES por las políticas perversas y asesinas. También l@s migrantes dejan ver el lado bello de la solidaridad. Queremos construir una nueva humanidad. La ayuda auténtica no la vamos a esperar de los políticos ni de derechas ni de izquierdas, sino de la “deconstrucción” frente a un sistema capitalista de Muros que impiden defender los derechos humanos. (Palabras de la compañera Leticia)

Por Loli Ortiz (miembro de CCP, APDHA y REDGRA).

Texto original en este ENLACE DE CCP-Granada.