
Ante el ataque de Estados Unidos e Israel sobre Irán y la extensión de las agresiones en Líbano y otros países de Oriente Próximo, La Coordinadora de Organizaciones para el Desarrollo -plataforma que agrupa a organizaciones comprometidas con los derechos humanos, la asistencia humanitaria, la protección del planeta y la justicia global-, expresa su absoluta preocupación y firme rechazo a la ofensiva y a la creciente escalada regional.
La Coordinadora llama de forma urgente a la comunidad internacional y a todos los actores involucrados para que cesen inmediatamente las hostilidades, respeten el Derecho Internacional, garanticen la protección de la población civil y apuesten decididamente por la paz a través de todas las vías diplomáticas disponibles.
Ante el ataque de Estados Unidos e Israel sobre Irán y la extensión de las agresiones en Líbano y otros países de Oriente Próximo, La Coordinadora de Organizaciones para el Desarrollo -plataforma que agrupa a organizaciones comprometidas con los derechos humanos, la asistencia humanitaria, la protección del planeta y la justicia global-, expresa su absoluta preocupación y firme rechazo a la ofensiva y a la creciente escalada regional.
La Coordinadora llama de forma urgente a la comunidad internacional y a todos los actores involucrados para que cesen inmediatamente las hostilidades, respeten el Derecho Internacional, garanticen la protección de la población civil y apuesten decididamente por la paz a través de todas las vías diplomáticas disponibles.
El Derecho Internacional ofrece mecanismos para abordar cuestiones graves —como las amenazas a la seguridad, la delincuencia transnacional o las controversias relacionadas con la energía nuclear— mediante mecanismos multilaterales, investigaciones independientes y procesos en los tribunales competentes. Estas herramientas deben utilizarse. La escalada militar nunca puede sustituir al derecho, la diplomacia ni a la rendición de cuentas.
Una escalada con consecuencias globales
La creciente deriva beligerante y el aumento sin precedentes del gasto militar solo aumentarán la inseguridad global. Además, si la crisis energética derivada del conflicto se prolonga y continúa la subida exponencial de precios, las consecuencias económicas serán enormes para las condiciones y medios de vida en todo el planeta; y afectarán de forma alarmante a las poblaciones más vulnerables.
La dimensión medioambiental del conflicto también resulta alarmante. El ataque a estructuras de energía nuclear en Irán podría provocar un accidente nuclear de gran alcance, como ha advertido el Organismo Internacional de Energía Atómica. De hecho, los ataques a instalaciones petroleras civiles ya han provocado episodios de lluvia ácida sobre Teherán.
Grave impacto humanitario
Las vidas de cientos de millones de personas en la región están en riesgo y la crisis humanitaria puede agravarse significativamente, profundizando las desigualdades, la pobreza y los desplazamientos forzosos que ya afectan a gran parte de la población civil de la zona, especialmente en Líbano y Palestina.
En Irán, más de 1.300 personas han sido asesinadas y otras 17.000 han resultado heridas como consecuencia de los ataques. Entre los hechos más graves destaca el bombardeo de la escuela primaria Shajareh Tayyebeh, en Minab (sur de Irán), donde 170 personas —entre ellas niñas y personal docente— fueron asesinadas.
En Líbano, los ataques de Israel han provocado el desplazamiento forzoso de más de 800.000 personas, además de 634 personas asesinadas y más de 1.500 heridas. El impacto en la población civil también se extiende a otros países de la región, con cientos de personas heridas y decenas fallecidas. Recordamos que en estos contextos niñas, niños, adolescentes, mujeres y personas desplazadas son quienes sufren con mayor intensidad las consecuencias de la violencia.
Prioridad: desescalar y proteger a la población civil
La prioridad inmediata debe ser la desescalada, el cese de hostilidades y la protección efectiva de la población civil, mediante las vías diplomáticas. Todos los actores deben abstenerse de adoptar medidas que intensifiquen la violencia, agraven la inestabilidad o incrementen el sufrimiento humano.
Escuelas, hospitales y otras infraestructuras civiles no pueden ser objetivo de ataques. Es imprescindible garantizar el acceso humanitario y la protección de quienes trabajan en primera línea de la respuesta humanitaria, en muchos casos pesronas de organizaciones locales de la sociedad civil.
Nada justifica una intervención armada unilateral
Es innegable que el régimen iraní presenta graves déficits democráticos y vulneraciones de derechos humanos, especialmente en materia de igualdad de género. En los últimos meses se ha producido además una dura represión de las protestas ciudadanas, con homicidios ilegítimos masivos denunciados por organizaciones internacionales como Amnistía Internacional.
Nada de ello justifica una intervención armada unilateral por parte de Estados Unidos e Israel. La comunidad internacional debe utilizar los mecanismos existentes —con el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas a la cabeza— para solucionar las amenazas a la paz y a la seguridad internacionales.
Llamamiento a la comunidad internacional, al gobierno español y a la sociedad
Por todo ello y abrazando el clamor de la sociedad civil de diferentes lugares del mundo, La Coordinadora hace un llamamiento a: