Bangladesh: situación crítica dos meses después del inicio del éxodo rohingya

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“Lo que hemos visto en ambos países es muy alarmante. Los niveles de sufrimiento que han llevado a un desplazamiento tan rápido y masivo de la población son enormes”, señala Isabelle Moussard-Carlsen, portavoz de Acción contra el Hambre. “Se necesita una respuesta de emergencia, pero también debemos incluir soluciones duraderas y sostenibles.”

Los niños, las principales víctimas de la violencia
En cuestión de dos meses, la población Rohingya ha sufrido un éxodo absoluto. El número de refugiados que huyen desde que se produjera el estallido de violencia en el estado de Rakhine, en Myanmar, sigue creciendo día tras día. Entre las 604 000 personas desplazadas, se calcula que hay aproximadamente 320 000 niños menores de 18 años. Algunos vienen solos, con hambre y habiendo sufrido graves pérdidas. En los campamentos y asentamientos, se observan niveles particularmente altos de desnutrición aguda severa entre los niños pequeños. En Acción contra el Hambre hemos comprobado la salud nutricional de más de 175 000 niños menores de cinco años y ya hemos admitido alrededor de 22 000 casos de desnutrición aguda severa y moderada. Estos niños, junto con más de 8500 mujeres embarazadas y en período de lactancia, han sido admitidos en nuestro programa de nutrición para recibir toda la asistencia necesaria. No obstante, en algunos de los asentamientos que han surgido espontáneamente, no hay acceso a instalaciones de agua y saneamiento, aumentando así el riesgo de epidemias.

Son necesarias respuestas a largo plazo de la comunidad internacional
El lunes 23 de octubre, la Conferencia de Donantes para el Plan de Respuesta Conjunta para la Crisis de los Refugiados Rohingya en Bangladesh, celebrada en Ginebra, solicitó la donación de 434 millones de dólares para febrero de 2018, en ayuda para los refugiados Rohingya. Desde Acción contra el Hambre recordamos que estas contribuciones esenciales para proporcionar ayuda humanitaria de emergencia deben contar con un compromiso político firme.

“En una respuesta de emergencia humanitaria con mujeres, niños y hombres traumatizados y exhaustos, tenemos que pensar en evitar errores que hemos cometido en otros contextos, como la creación o formación de mega campamentos, que no son una buena solución, ni a corto ni a medio plazo”, explica Isabelle Moussard-Carlsen.

Se deben revisar las soluciones para el futuro, a fin de ofrecer a los niños rohingya un futuro en el que tengan la oportunidad de aprender, desarrollarse y crecer, y contribuir al desarrollo económico y social de la sociedad en la que viven.