APDHA Sevilla denuncia el abandono y la falta de personal para la atención social en los barrios más pobres de Sevilla

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La delegación de Sevilla de la Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA) tacha de lamentable y vergonzosa la actuación del Ayuntamiento de Sevilla, que deja con unos servicios mínimos de atención social a la población más pobre y vulnerable de nuestra ciudad.

Según datos de los Indicadores Urbanos de 2017, 7 de los 15 barrios más pobres de España están en la capital andaluza: Tres Barrios- Amate, Polígono Sur, Torreblanca, Cerro del Águila, Villegas, Su Eminencia y Polígono San Pablo.  Muchos de estos barrios, catalogados ahora como Zonas Desfavorecidas Identificadas, anteriormente llamados Zonas de Transformación Social, se encuentran en una situación de abandonado absoluto por parte de la Administración pública competente, en este caso el Ayuntamiento de Sevilla. Sirvan como ejemplos que las citas para la atención social por parte del personal técnico del Ayuntamiento  en Tres barrios- Amate, se están dando  para enero del 2019 por falta de personal, cuatro meses de espera para recibir una atención que muchas veces no se sustancia en nada. En San Jerónimo la situación “mejora” y  después de hacer en agosto cola desde las 5 de la mañana, la cita es para octubre, tal como ha denunciado una vecina esta misma semana. Y cuando se logra ser atendido, las ayudas solicitadas no están disponibles durante meses por el agotamiento de las partidas económicas. Esta situación no hace más que reforzar la idea de absoluta dejadez e irresponsabilidad del Ayuntamiento de Sevilla.

Desde la asociación entienden que es necesario  afrontar la situación  de emergencia social que vive secularmente nuestra ciudad. La pobreza no puede esperar al año que viene y no querer ver la realidad no va hacer que la situación desaparezca, al contrario se recrudece y empeora.

La dejación de la Administración se traduce en un debilitamiento progresivo en el tejido social de estos barrios, en el empobrecimiento cada vez más creciente de las familias, en la falta de equipamiento e infraestructuras, en las condiciones de habitabilidad de las viviendas  favoreciendo la inestabilidad del alojamiento y creando problemas de convivencia que llevan a una situación insostenible. En este sentido en algunas zonas la conflictividad social está latente y a punto de quebrarse la necesaria convivencia. Así está pasando por la falta de recursos para las personas sin hogar.  Creemos que el ayuntamiento está a tiempo de evitar que estalle y se desborde el conflicto vecinal. No se puede criminalizar a un colectivo que son las personas más vulnerables dentro de la exclusión para tapar la ineptitud de las políticas sociales. Es hora de actuar y esto se concreta en inversión, puesta en marcha de programas sociales que, además de a lo paliativo, vayan a las causas que generan la exclusión y que tengan en  cuenta las demandas y la  participación de los movimientos sociales.

Las entidades sociales, en muchas zonas, están sobrepasadas y desbordadas, colas de personas para pedir alimento, ropa, asesoramiento de materia de prestaciones, etc. El tejido asociativo no puede asumir esta situación, y las redes sociales de los barrios se van vaciando progresivamente.

Todo esto contrasta con la otra realidad de Sevilla en la que se prepara y se mima al mínimo detalle para vender la cara más amable de la ciudad, con un presupuesto que se cuida y se mantiene para que la imagen de la ciudad sea impoluta, todo de cara al turismo donde estamos muy bien valorados,  mientras nuestros barrios periféricos lideran las listas de los  más pobres del Estado. Cuando analizamos cómo se reparte el presupuesto de la ciudad, dónde se invierte, en  qué se prioriza, se pone en evidencia que las personas no son lo primero. El Ayuntamiento de Sevilla no es consciente de empobrecimiento progresivo a los que se les están sometiendo,  la brecha de exclusión cada vez es más grande con respecto otros barrios de Sevilla.

APDHA Sevilla hace un llamamiento al Ayuntamiento de Sevilla y a su Alcalde para dejar de sentir vergüenza por un Ayuntamiento que deja con servicios mínimos la atención a las personas más vulnerable,  que da por buenas unas políticas y unos presupuestos que son totalmente insuficientes en materia social y que, después de tres años de gobierno, esté más preocupado en vender propaganda de una ciudad que en ofrecer soluciones a quienes más lo necesitan.