APDHA reclama vías seguras tras triplicarse las entradas por mar el pasado año

Actualidad, Noticias

El balance constata un aumento en la llegada de personas procedentes de otros países a España que en el último año ha llegado a duplicarse -28.587 personas en total sumando vías marítimas y terrestres-. Este incremento se produce al tiempo de un descenso muy significativo del resto de rutas hacia Europa. El aumento de la represión, la persecución de las ONG y la situación infernal en Libia dan cuenta de ese descenso de migrantes en el Mediterrneo Central, que han buscado vías alternativas en el entorno del Estrecho. A pesar de ello las entradas por el Mediterráneo Central quintuplican todavía las de las llegadas por la Frontera Sur de España.

“Las medidas de contención de los flujos concertadas con los países de origen, la represión ejercida contra los migrantes y los mecanismos de cierre de fronteras de la Europa Fortaleza no son capaces de frenar los movimientos de personas que en ocasiones llevan años sorteando países para alcanzar un lugar mejor donde vivir”, asegura la APDHA.

Para la organización, el incremento de llegada de inmigrantes a las costas españolas ha puesto de manifiesto de nuevo, como ocurrió en 2006, que no existen estructuras ni medios adecuados para tender dignamente a las personas llegadas tras un largo calvario y para que se respecten sus derechos. Ello ha quedado en evidencia en puntos como Málaga, Barbate o Motril.

“La realidad es insoportable”, advierten, 249 personas han perdido la vida en 2017 intentando alcanzar a España, entre ellos Samuel, el niño de 4 años cuyo cuerpo apareció en enero en las costas de Barbate y el de su madre, Véronique Nzazi descubierto en febrero en Argelia. La asociación recuerda que en los últimos 20 años, más de 6.000 personas han fallecido intentando alcanzar España por la Frontera Sur. Estos son solo datos que ha logrado contrastar la APDHA ya que, según la Organización Internacional de las Migraciones (OIM), por cada persona que se ha comprobado que falleció, de otras dos no se supo nunca nada, lo que llevaría a triplicar esta “cifra ya horrible”.

El empobrecimiento extremo, la presencia de conflictos armados o la ausencia de futuro empujan a los sectores más jóvenes a la emigración como única alternativa viable. Las políticas migratorias intentan paralizar estos flujos, aunque sea provocando graves violaciones de los derechos humanos, denuncia la organización, que recuerda que, durante 2017, España ha sido condenada por el Tribunal Europeo de Derechos Humanos por practicar de manera sistemática devoluciones en caliente en la frontera, evitando la opción a solicitar el derecho de asilo.

Otra de las conclusiones del balance es la significativa llegada de personas a Andalucía en general y a las costas de Cádiz en particular. Esta última, con 6.289 personas, registra un incremento de más de un 300% respecto al año pasado. Marruecos es el principal país de origen de quienes llegan a España, en lo que sin duda “habrá influido la situación de crisis que vive este país desde hace más de un año”, opina la asociación. Le sigue Argelia, Guinea, Costa de Marfil, Gambia y Siria, según datos de la OIM. Por zonas geográficas, en conjunto sigue siendo mayoritaria la llegada de personas de origen subsahariano.

Las cifras muestran un descenso en el número de mujeres que han migrado hacia España en el último año -relacionado probablemente con el importante incremento de migración procedente del Magreb-. Además, destaca un aumento de menores en más de un 66%, lo que ha evidenciado este año la falta de adecuación de recursos para la protección de los niños y niñas que llegan a nuestro país.

Entre los métodos utilizados en los accesos por vía marítima es destacable este año la recuperación de las antiguas pateras de maderatanto en el Estrecho como en el mar de Alborán y el incremento de motos de agua especialmente en Ceuta. Continúan el uso de embarcaciones de juguete tipo toy e incluso la de tablas de surf, sobre todo por menores, haciendo cada vez más peligrosa la travesía. El empleo de estos métodos pone en serio riesgo la vida de las personas que no tienen opciones reales de viajar de manera segura por las restricciones de las políticas migratorias.

La respuesta ilegal e insolidaria que desde España se está dando a los movimientos de población debe cambiar, plantea la organización. “Concertinas, alambradas, patrulleras, devoluciones, muerte y sufrimiento no pueden seguir siendo la respuesta de este país a las personas que huyen de la guerra o el hambre, la historia nos juzgará por la crueldad e inhumanidad que ejercen nuestros gobernantes y de la que son testigo nuestras fronteras”, explica la asociación que reclama políticas acogedoras que pongan por delante la dignidad y los derechos humanos de las personas.