El terremoto deja paso a una nueva amenaza: el riesgo de brotes infecciosos en Venezuela

17 julio, 2026
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Cuando finalizan las labores de búsqueda y rescate tras un terremoto, comienza otra carrera contrarreloj: evitar que la crisis derive en una emergencia sanitaria. Las miles de personas que han perdido sus hogares y permanecen en parques, refugios improvisados o espacios públicos afrontan un elevado riesgo de enfermedades infecciosas si no se restablecen cuanto antes el acceso al agua potable, el saneamiento y la atención sanitaria básica.

Ahora mismo el foco principal de transmisión se encuentra en los albergues o campamentos transitorios, ya que existe una alta densidad de personas en espacios reducidos”, explica Andrey Escalona, coordinador médico de Médicos del Mundo en Venezuela.

Tras un terremoto, la destrucción de infraestructuras, la interrupción del suministro de agua y el hacinamiento de miles de personas favorecen la aparición de enfermedades infecciosas. En estas condiciones aumentan especialmente las infecciones respiratorias, las enfermedades diarreicas relacionadas con el consumo de agua contaminada y las infecciones cutáneas, como la escabiosis o el impétigo.

Además, cuando los programas de vacunación o los servicios de salud se interrumpen, también aumenta el riesgo de brotes de enfermedades prevenibles, especialmente entre la población infantil.

El acceso al agua segura constituye uno de los factores más importantes para prevenir una segunda emergencia. El agua es esencial no solo para beber, sino también para cocinar, mantener una adecuada higiene personal y evitar la propagación de enfermedades diarreicas. Al mismo tiempo, la acumulación de escombros, residuos y materiales en descomposición, junto con las dificultades para gestionar el saneamiento, crea un entorno propicio para la aparición de nuevos brotes.

Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la OMS y varias agencias humanitarias, tras un terremoto aumentan especialmente:

  • Aumento de enfermedades diarreicas, asociado a la falta de agua potable, el saneamiento deficiente y las malas condiciones de higiene en los albergues.
  • Incremento de infecciones cutáneas, favorecidas por el hacinamiento y las dificultades para mantener la higiene personal.
  • Mayor riesgo de infecciones respiratorias, especialmente en refugios temporales con alta concentración de personas.
  • Alto riesgo de enfermedades prevenibles por vacunación (como el sarampión), debido a la interrupción de servicios sanitarios y de los programas de inmunización. La OPS está reforzando la vigilancia epidemiológica precisamente para detectar cualquier brote de forma precoz.

La respuesta de Médicos del Mundo

Mientras buena parte de la respuesta inicial se concentra en la atención hospitalaria y el rescate, Médicos del Mundo ha identificado un déficit importante en la atención primaria, imprescindible para evitar que problemas de salud comunes se conviertan en una crisis mayor. Miles de personas necesitan seguir accediendo a consultas médicas, medicamentos, atención maternoinfantil, salud mental y apoyo psicosocial durante las próximas semanas.

Por ello, la organización centra su intervención en apoyar los centros de salud que puedan mantenerse operativos, reforzar la atención sanitaria en los asentamientos temporales, prevenir enfermedades infecciosas y garantizar la continuidad de los servicios esenciales de salud. También trabaja ya en una respuesta en salud mental, tanto a personas que han estado en la primera línea de rescate (personal sanitario, rescatistas, militares, etc) como sesiones individuales a la población.

Médicos del Mundo trabaja en Venezuela desde 2019 desarrollando programas de atención primaria, salud mental, salud sexual y reproductiva, nutrición y agua, saneamiento e higiene (WASH). Esta presencia previa en el país permite activar con rapidez los mecanismos de evaluación y respuesta tras una emergencia de esta magnitud y adaptar la intervención a las necesidades reales de la población afectada.

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