8M2026. Más feminismos: justicia y paz frente al autoritarismo y la guerra

5 marzo, 2026
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En un tiempo de deterioro democrático y multilateral, con guerras y ocupaciones —muchas de ellas de carácter genocida—, supremacismos, autoritarismos y un capitalismo extractivista que amenaza la vida humana y no humana, queremos reafirmar nuestro compromiso de defender, articular y sostener todas las formas de vida.

Denunciamos la alianza entre patriarcado, racismo, neocolonialismo, grandes capitales y crimen organizado que se materializa en políticas de muerte que expulsan, empobrecen y silencian a mujeres y disidencias, despojan territorios y bienes comunes o condenan a pueblos enteros al hambre y la precariedad. Nos duele y nos moviliza lo que ocurre en Palestina, en la República Democrática del Congo, en Sudán, en los Campamentos de población Refugiada Saharaui, en Venezuela, en Cuba, en Ucrania, y en todos aquellos lugares donde el pueblo sufre las consecuencias de esas políticas de muerte.

Acompañamos a las perseguidas y desplazadas —como las mujeres nicaragüenses apátridas— y exigimos verdad, justicia y reparación. Tanto para los casos concretos, como es el asesinato de Berta Cáceres, del que se cumplen 10 años, como para los pueblos que sufren la política imperialista y el autoritarismo,o la población migrante y racializada que sufre las redadas del ICE.

Somos feministas que trabajamos en ONGD y en La Coordinadora. Hablamos desde Europa y el Estado español, conscientes de los privilegios que nos atraviesan: raciales, geopolíticos y de clase. Tenemos  nuestra responsabilidad de tejer alianzas con los movimientos de mujeres y comunidades que resisten violencias y despojos en todo el mundo. Pues la situación geopolítica nos lleva indudablemente a ver también en Europa unas tendencias que se mueven cada vez más hacia el autoritarismo y al recorte de los derechos básicos.

Reconocemos los avances globales impulsados por el movimiento feminista, el sistema de Naciones Unidas y los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Sin duda han propiciado progresos reales para mujeres y niñas, incluidos avances en derechos, bienestar y oportunidades, aunque el camino hacia la igualdad plena sigue siendo una tarea inacabada.

A pesar de que estos avances muestran progresos importantes en leyes, políticas y acceso a recursos, es necesario reconocer que la mayoría de estos indicadores siguen sin transformar las raíces coloniales, raciales y territoriales de la desigualdad: benefician sobre todo a mujeres con ciudadanía plena, urbanas y no racializadas, mientras que las mujeres indígenas, afrodescendientes, campesinas, migrantes y empobrecidas continúan enfrentando las expresiones más profundas de la violencia, la pobreza y la exclusión producidas por la colonialidad del poder.

Queremos reconocer que hay avances reales, sí, pero no debemos olvidar que siguen siendo insuficientes y desiguales: no alcanzan por igual a todas las mujeres, territorios y contextos. Además, no somos ajenas a la aplicación desigual de las leyes, regresiones de derechos, violencias exacerbadas en conflictos y crisis climáticas, infrafinanciación crónica del feminismo y recortes en cooperación. A pesar de que los medios de comunicación no las coloquen en portadas.

Por ese motivo, consideramos urgentes las siguientes medidas para poder conseguir que todas avancemos y no se quede ninguna atrás:

  1. Paz feminista y alto al fuego donde haya conflicto; cumplimiento efectivo de la Agenda Mujeres, Paz y Seguridad y protección a defensoras.
  2. Ni un recorte más en cooperación: presupuestos plurianuales, flexibles y feministas, con apoyo directo y sostenido a organizaciones de base.
  3. Economía de los cuidados en el centro: sistemas públicos universales, trabajo decente, corresponsabilidad y fiscalidad progresiva para financiarlos.
  4. Vida libre de violencias: prevención con enfoque interseccional, servicios integrales de calidad, justicia accesible y cero impunidad.
  5. Justicia climática y contra el extractivismo: defensa de territorios y bienes comunes; debida diligencia empresarial obligatoria y no a la criminalización de defensoras.
  6. Derechos sexuales y reproductivos garantizados, sin retrocesos.
  7. Educación feminista, antirracista y que genere conciencia sobre las desigualdades estructurales que existen
  8. Datos con rostro: sistemas estadísticos que produzcan y usen datos de género desagregados.
  9. Políticas de asilo y migración con perspectiva de género y antirracista.
  10. Ejemplaridad interna en ONGD y redes: igualdad salarial, corresponsabilidad, protocolos contra violencias, liderazgo de mujeres racializadas y del Sur Global, compras éticas y huella climática en descenso. 

Que los derechos de todas —en toda su pluralidad— sean ley, presupuesto y realidad. Este 8M paramos, marchamos y nos articulamos para seguir construyendo horizontes que defiendan y sostengan todas las formas de vida.

Frente a la dominación y la violencia: más feminismos.

Comunicado conjunto de La Coordinadora de Organizaciones para el Desarrollo

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