Cusco: el programa Work4Progress liderado por la FSU culmina una primera fase con más de 240 mil euros en ventas y 196 empleos

31 julio, 2026
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La ciudad del Cusco acogió la ceremonia de clausura de la primera fase del proyecto "Innovación en el ecosistema de emprendimiento de tres cadenas de valor del corredor Cusco–Quispicanchi", desarrollado por la Red conformada por el Centro Guamán Poma de Ayala y la Fundación Social Universal, con el apoyo del programa Work4Progress de la Fundación "la Caixa". El encuentro reunió a 111 representantes de instituciones públicas y privadas, municipalidades, universidades, organizaciones sociales, personas emprendedoras, entidades colaboradoras y medios de comunicación para conocer los resultados alcanzados tras 18 meses de trabajo.

Durante la jornada se presentó el recorrido del proyecto y, sobre todo, las historias de transformación protagonizadas por mujeres y hombres que hoy afrontan sus emprendimientos con mayores capacidades, nuevas herramientas y mejores oportunidades para hacer crecer sus negocios.

Uno de los principales ejes de intervención fue la consolidación del Centro de Incubación de Negocios Cusco Emprende, que permitió adaptar un modelo de incubación a tres cadenas de valor estratégicas del territorio: hilado artesanal de fibra de alpaca, crianza y comercialización de cuyes y gastronomía. A través de servicios de capacitación, desarrollo personal, mentoría, transferencia tecnológica y articulación comercial, el proyecto fortaleció a 50 artesanas del hilado, 52 familias dedicadas a la crianza de cuyes y 94 emprendimientos gastronómicos, contribuyendo en conjunto a generar más de 240.000 euros en ventas y 196 empleos.

El proyecto también trabajó para fortalecer el entorno institucional que hace posible el emprendimiento. En este ámbito se impulsaron cinco espacios de gobernanza territorial, se formó a 55 funcionarios públicos y se articuló el trabajo de 20 instituciones entre administraciones públicas, universidades, empresas, organizaciones sociales y entidades de apoyo al emprendimiento. Este esfuerzo permitió movilizar alrededor de 370.000 euros en cofinanciación destinados al escalado de los negocios.

Más allá de las cifras, el acto permitió compartir algunos de los principales aprendizajes derivados de la experiencia. Entre ellos destacaron la importancia de construir alianzas institucionales para multiplicar el impacto; incorporar la comercialización desde las primeras etapas del emprendimiento; acompañar de manera permanente la transferencia tecnológica; fortalecer capacidades como el liderazgo, la autoestima y la confianza organizativa; favorecer la digitalización de los negocios; promover procesos de formalización adaptados a la realidad local; y consolidar espacios de gobernanza que permitan mantener el impulso del desarrollo más allá de la duración de los proyectos.

Asimismo, la experiencia puso de manifiesto que los procesos de innovación y transformación territorial requieren tiempos más largos que los habituales ciclos de financiación, ya que la confianza entre los actores, la consolidación de las organizaciones y la madurez de los modelos de negocio se construyen de manera progresiva.

Durante el acto de clausura, el coordinador general de la Fundación Social Universal, Juan Manuel Márquez, destacó que el principal valor del proyecto ha sido demostrar que "el desarrollo solo es posible cuando se construye con las personas y desde el territorio", recordando que toda la intervención partió de la escucha activa de las comunidades para comprender sus necesidades, reconocer sus capacidades y diseñar conjuntamente las soluciones.

Asimismo, subrayó que el verdadero impacto del proyecto no puede medirse únicamente por sus indicadores económicos, sino también por "la confianza recuperada, las capacidades fortalecidas y las oportunidades que hoy empiezan a hacerse realidad". En ese sentido, definió la experiencia con una palabra profundamente arraigada en la cultura andina: minka, entendida como el trabajo colectivo mediante el cual personas e instituciones suman esfuerzos para alcanzar un propósito compartido.

Juan Manuel Márquez reconoció igualmente el compromiso del Centro Guamán Poma de Ayala, del programa Work4Progress de la Fundación "la Caixa", de las municipalidades del corredor económico y del conjunto de instituciones aliadas, destacando que las alianzas construidas durante estos meses constituyen una base sólida para seguir impulsando la innovación y el desarrollo económico en el territorio. "Quizá el mayor logro no haya sido únicamente impulsar nuevos emprendimientos, sino contribuir a formar personas emprendedoras y fortalecer un territorio cada vez más preparado para generar oportunidades desde sus propios recursos y capacidades", afirmó.

La ceremonia concluyó con un reconocimiento a las personas emprendedoras, instituciones colaboradoras y equipos técnicos que hicieron posible esta primera etapa del proyecto, así como con una exposición de productos representativos de las tres cadenas de valor, que permitió visibilizar el talento, la creatividad y el potencial innovador de los emprendimientos participantes.

Porque, como se recordó durante el cierre del encuentro, los proyectos concluyen, pero las capacidades permanecen. El trabajo desarrollado durante estos 18 meses seguirá presente en cada emprendimiento que continúe creciendo, en las alianzas que permanecen activas y en un territorio que hoy cuenta con mayores capacidades para innovar, cooperar y generar nuevas oportunidades de desarrollo.

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