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Un futuro en común: los bancos públicos de desarrollo deben poner a la gente y al planeta en primer lugar

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Por primera vez en la historia, más de 400 instituciones financieras públicas se reunirán en París esta semana con motivo de la Cumbre Finanzas en Común. Dos temas cruciales están sobre la mesa de discusión: cómo gastar trillones de dinero público en la recuperación económica de COVID, y cómo hacerlo para lograr el desarrollo sostenible y los objetivos. Es la primera vez en la historia que se produce una reunión de estas características y supone una oportunidad para analizar el impacto de las finanzas públicas en el desarrollo y hacer propuestas para que los bancos públicos de desarrollo reorienten sus estructuras, principios y gestión hacia unas finanzas que pongan a las personas y al planeta en primer lugar.

Iara Pietricovsky, Presidente de Forus, representará a la sociedad civil en la sesión plenaria de la cumbre (12 de noviembre). Compartirá la palabra con Emmanuel Macron, Ursula von der Leyen, Presidente de la Comisión Europea, Antonio Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas, así como con representantes del Fondo Monetario Internacional y los bancos públicos de desarrollo. Esta es una gran oportunidad para compartir el mensaje de las organizaciones de la sociedad civil a favor de un nuevo modelo de financiación para el desarrollo sostenible.

Se pueden seguir las sesiones del 12 de noviembre desde un enlace disponible en el sitio web de Finance in Common: https://financeincommon.org/. En redes sociales se utilizaran los hastags #FinanceInCommon2020 (oficial) y #FuturoenComún

Propuestas para una acción común

En una declaración conjunta firmada por más de 300 organizaciones de la sociedad civil, se hace un llamamiento a los Bancos Públicos de Desarrollo (BPD) para que para que inviertan sus considerables recursos financieros e influencia en la construcción de un futuro justo, equitativo, inclusivo y sostenible para todos.

Es probable que la pandemia arrastre a otros 150 millones de personas a la pobreza extrema para el 2021 y que acentúe drásticamente las numerosas vulnerabilidades a las que se enfrentan miles de millones de personas. Mujeres y niñas, serán las poblaciones más afectadas. Además, si la crisis climática se agrava y la disminución acelerada de la diversidad biológica no disminuye, la pobreza y otras vulnerabilidades se intensificarán aún más para el 2030. Al margen de la duración de la pandemia, los retos a los que se enfrenta el mundo exigen respuestas globales que se adapten a situaciones locales.

Por ello, hoy más que nunca, los bancos públicos de desarrollo tienen una gran responsabilidad en asegurar que el progreso llegue a las comunidades. Se ha llegado a un punto de inflexión en el que no sólo los modelos de desarrollo necesitan una profunda transformación, sino que también hay que cambiar la dinámica de poder. Se puede percibir una profunda crisis de confianza. Demasiadas comunidades se han visto defraudadas por las instituciones financieras y se han convertido en víctimas, en lugar de beneficiarias, de los proyectos de desarrollo.

Con el fin de lograr los Objetivos de Desarrollo Sostenible es llevar a cabo propuestas que giran en torno a tres ejes. Un primer eje dirigido a repensar el financiamiento para el desarrollo y dar respuesta a la crisis de la COVID-19; un segundo eje para la adopción de enfoques basados en derechos; y un tercero para abordar la crisis climática y de la biodiversidad. Por ello, las organizaciones de la sociedad civil de todo el mundo han construido nuevos puentes de solidaridad y han elaborado un mensaje común basado en propuestas concretas:

1. Aumentar y reestructurar el financiamiento para el desarrollo

Es necesario que todas las inversiones de los BDP estén alineadas a los ODS, asignando una cantidad considerable al financiamiento de sistemas de protección social, sistemas sólidos de salud pública y a garantizar el derecho a la alimentación, el agua y el saneamiento, la educación, la vivienda y el acceso a los servicios públicos esenciales para todas las personas

2. Aumentar la financiación y apoyar con firmeza una iniciativa de alivio de deuda y sostenibilidad financiera posterior a la Covid-19

Se avecina una nueva crisis de deuda, ya que el 44% de los países de bajos ingresos se encontraban en situación de endeudamiento o corrían el riesgo de padecerlo, incluso antes de la pandemia. La Covid-19 ha exacerbado los niveles de deuda en todo el mundo, en particular en el Sur Global, dado que los países están asumiendo nuevos préstamos para mitigar los efectos de la pandemia, a pesar de que las obligaciones de pago de la deuda pública ya les impiden financiar la acción climática. Para evitar la catástrofe tanto en los países de bajos ingresos como a nivel mundial, se necesita una importante afluencia de financiación pública como parte de las medidas de recuperación ante la Covid-19, así como para aumentar la capacidad de recuperación ante futuras crisis.

3. Colocar a las comunidades y los derechos humanos al centro de todo futuro modelo de desarrollo

Sin respeto a los derechos humanos, el desarrollo sostenible es imposible. Los bancos públicos de desarrollo, como instituciones de propiedad estatal, tienen la obligación de respetar y proteger los derechos humanos en sus políticas y operaciones. Los principios del desarrollo basado en los derechos humanos y determinado por las comunidades deben ser prioritarios en los planes de recuperación posteriores a la Covid-19, así como en todos los demás proyectos.

4. Respetar los derechos de los pueblos indígenas e incorporarlos en la toma de decisiones

Muchas naciones y comunidades indígenas se han visto afectadas por la pandemia de la Covid-19, causando una amenaza inmediata a su existencia y supervivencia, además de exacerbar las desigualdades existentes y los abusos de los derechos humanos a los que diariamente se enfrentan los pueblos indígenas. Es esencial que los BPD respeten a los pueblos indígenas como entidades políticas y sociales distintivas. Al hacerlo, deben respetarse sus derechos de libre determinación y sus derechos colectivos a la tierra, así como sus derechos sobre su patrimonio cultural, un medio ambiente sano, modelos de desarrollo sostenibles, el consentimiento libre, previo e informado, y el derecho a participar en la elaboración e implementación de políticas y programas destinados a protegerlos y a construir soluciones sostenibles, resistentes y equitativas posteriores a la Covid-19.

5. Comprometerse a implementar políticas con perspectiva de género y rechazar la discriminación de las minorías sexuales y basadas en género

Los BPD deben aumentar considerablemente los fondos destinados a los derechos de la mujer y la igualdad de género, así como adoptar una perspectiva intersectorial en todas sus actividades. De hecho, los programas que son esenciales para muchas mujeres y niñas –como la salud y los derechos sexuales y reproductivos, o los que se centran en la igualdad de género y el empoderamiento, incluso en sectores como la agricultura, la gestión de los recursos hídricos y forestales, la prestación de servicios locales y las cadenas de suministro– sufren una insuficiencia crónica de fondos. La pandemia de la Covid-19 ha exacerbado esas tendencias y está comprometiendo aún más la salud, la seguridad y el bienestar de las mujeres y las niñas.

6. Garantizar que todo el financiamiento sea inofensivo para el medio ambiente y el clima

Hasta la fecha, cada año los BPD de los países del G20 han proporcionado tres veces más financiación para los combustibles fósiles que para las energías limpias. Los mayores beneficiarios del apoyo a los combustibles fósiles no son los países más pobres; sin embargo, cuando la financiación de los combustibles fósiles fluye hacia los países de ingresos más bajos, esta financiación suele beneficiar más a las empresas multinacionales que a las poblaciones locales. Asimismo, con demasiada frecuencia se violan los derechos humanos y de los pueblos indígenas, ocasionando desplazamientos y la degradación de la salud y del medio ambiente. Al mismo tiempo, un número cada vez mayor de BPD, incluido el Banco Europeo de Inversiones, están adoptando medidas para excluir los combustibles fósiles de su financiación. Es necesario que más instituciones asuman compromisos similares enfocados en poner fin a la financiación del carbón, el petróleo y el gas.

7. Catalizar las sociedades con capacidad de adaptación climática

Los países en desarrollo y las comunidades vulnerables necesitan un aumento drástico de financiación para los proyectos de adaptación, así como para las pérdidas y daños. Las investigaciones demuestran que la escala actual de pérdidas y daños requiere «por lo menos 50.000 millones de dólares al año para el 2022, un aumento de hasta 150.000 millones de dólares para el 2025 y 300.000 millones de dólares para el 2030», y se prevé que las pérdidas y daños empeoren. Además, debido a que las medidas de mitigación se consideran las más rentables, no se destina suficiente financiación climática para apoyar las medidas de adaptación.

8. Adoptar políticas más firmes y congruentes para reducir la pérdida de biodiversidad y proteger ecosistemas sensibles y críticos

La lucha contra el cambio climático, la prevención de la pérdida de biodiversidad y la supresión de las enfermedades zoonóticas están profundamente entrelazadas y requieren soluciones holísticas. A pesar de los avances recientes, el sector bancario internacional aún no ha explorado plenamente la forma en que las políticas de biodiversidad pueden mejorar la calidad de sus carteras de préstamos, evitando al mismo tiempo las consecuencias negativas para la salud y mejorando la confianza del público. Los BPD tienen un papel esencial que desempeñar para movilizar recursos y para ayudar a implementar el Marco Mundial para la Diversidad Biológica posterior al año 2020.

Como sociedad civil, creemos que el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, la limitación del calentamiento global a 1,5ºC mediante la plena aplicación del Acuerdo de París y la protección de la naturaleza deberían ser los principales impulsores de la acción en el próximo decenio. Los bancos públicos de desarrollo pueden dar ejemplo asegurándose de que el desarrollo sea inclusivo, transparente, limpio y, sobre todo, algo en lo que todos podamos reconocernos.

Más información:

Informe de Eurodad sobre el impacto de las Instituciones Financieras de Desarrollo frente al COVID

Financing for Development in the Era of COVID-19 and Beyond. A snapshot of the ongoing work at the United Nations in times of crisis

Documento de Counter Balance, “The flaws of the billions to trillions approach”

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