Médicos Sin Fronteras alerta sobre la grave crisis nutricional en Sudán del Sur

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El prolongado conflicto en Sudán del Sur, y especialmente en la zona central del país, está teniendo un profundo impacto en la población sursudanesa. Hombres y mujeres, niños y niñas son forzados a menudo a huir de sus hogares para escapar de los combates, y luchan cada día para acceder a servicios básicos, incluyendo alimentos, agua y atención médica. En las pasadas semanas, Médicos sin Fronteras (MSF) detectó niveles de desnutrición extremadamente altos y puso en marcha una respuesta de emergencia para proveer atención médica a menores con desnutrición.

Los equipos de MSF de trabajadores comunitarios de salud detectaron niveles muy altos de desnutrición en los niños de las áreas de Dablual y Mirniyal, en el norte de Mayendit. Descubrieron que el 25% de los menores de cinco años tenían desnutrición aguda global y el 8,1% de los menores de cinco años tenían desnutrición aguda severa.

“En estos momentos, el principal desafío de la gente es la comida. Todos los cultivos fueron saqueados en julio y no pudieron sembrar en la temporada adecuada porque el conflicto les obligó a abandonar sus campos. Los mercados están en su mayoría, vacíos. Solo se encuentra té y sal. Y donde hay alimentos a la venta, los precios son demasiado altos. Alrededor de las islas al menos pueden pescar, pero en algunas áreas, la gente está sobreviviendo comiendo las semillas de nenúfares” afirma la doctora Philippa Pett.

“La extrema violencia ha tenido un gran impacto en la capacidad de las personas para satisfacer necesidades básicas como agua potable, suministros de comida, refugio y atención médica”, dice el coordinador del proyecto de MSF, Nicolas Peissel. Debido a la falta de seguridad en la zona, para MSF es imposible abrir un hospital o incluso remitir a los pacientes a otro centro de salud, ya que pondría en peligro tanto a estos como al personal médico.

En los condados de Leer y Mayendit, en la zona central de Sudán del Sur, la población se ve constantemente forzada a huir de unos frentes de combate en continuo cambio. “La situación en esta zona es muy volátil. No hay lugar alguno donde se pueda establecer un hospital que pueda ser seguro para los pacientes durante un amplio periodo de tiempo”, dice Pett.